Lunes 30 de septiembre de 1996
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/09/treinta_29.webp)
Capacitaban a alumnos de la Escuela 503 para el campo laboral
Trabajaban una huerta, un vivero, hacían tareas de carpintería, costura, bordado y de cocina
Quien visitaba la Escuela Especial Nº 503 de Quequén en horas de la tarde se sorprendía por la actividad que desempeñaban los alumnos. En la huerta, en el vivero, en los jardines, en los talleres de carpintería, costura, bordado o en la cocina, en cada rincón de la escuela se podía ver a los chicos trabajando. Es que en ese horario los niños realizaban la capacitación laboral que, con el tiempo, les permitiría tener un oficio con el cual defenderse en la vida. Esto era de gran importancia si se tenía en cuenta que estos chicos tenían necesidades educativas especiales y su integración a la comunidad no siempre resultaba fácil.
Hasta mediados del año pasado, la escuela había desarrollado sus actividades en el edificio de la Delegación de Quequén. En 1994, mediante un subsidio de la Dirección General de Escuelas y Cultura de la Provincia, habían podido adquirir su propio predio en la calle 519, entre 566 y 568.
El amplio terreno adquirido había sido desmalezado por los alumnos y se había comenzado a realizar la huerta orgánica. El proyecto había interesado al titular de la Casa de Campo municipal, ingeniero Haroldo Herrera, quien había orientado a los chicos para la preparación del terreno y la siembra de las primeras verduras. Luego de un año y un paciente trabajo, los chicos habían cosechado acelga, lechuga, cebollines, zanahoria, repollo, rabanito, remolacha y espinaca, con lo que se complementaba diariamente el menú del almuerzo.
Si bien hasta ese momento la producción era reducida, la escuela pretendía alcanzar un nivel que les permitiera la comercialización de las verduras, por lo que habían levantado un invernáculo que hiciera posible el cultivo aún con clima desfavorable.
El invernadero había sido levantado mediante el Plan Social Educativo y los mismos chicos habían colaborado en su construcción: habían preparado el terreno y habían colocado el polietileno que revestía la estructura.
Además, para garantizar la calidad de las verduras, los chicos preparaban el compost (fertilizante de desechos orgánicos) con el que fertilizaban las tierras sembradas.
También se dedicaban al cuidado de las plantas frutales que existían en el predio y los más pequeños al cuidado del vistoso jardín que se encontraba en la entrada de la escuela. Y para completar el proyecto de granja integral que se había propuesto la escuela, los chicos se habían dedicado también a la crianza de gallinas.
Para quienes transitaban diariamente el sector donde se encontraba ubicada la escuela, las tareas que se realizaban en los terrenos de ésta tal vez eran las más notables, sin embargo en las aulas del establecimiento también se trabajaba activamente.
Declarar zona turística
La Comisión Vecinal Playas de Quequén había solicitado al Concejo Deliberante que se ampliara por un período de cinco años la declaración de Zona de Promoción Turística a las Playas de Quequén, tal como regía en la Ordenanza 2513/92.
La solicitud había sido realizada mediante una carta dirigida al presidente del Concejo Deliberante, Daniel González, y llevaba la firma de la prosecretaria de la entidad, María Teresa Domínguez y el primer vocal, Angel Marasco.
La solicitud manifestaba que "no ha valido de nada la iniciativa por parte de los distintos gobiernos que se han sucedido desde que Quequén depende de Necochea, en sacar a licitación la construcción de balnearios en nuestras playas".
"Por lógica nadie puede aventurar una inversión en la zona, cuando la mejor playa, que es la próxima a la escollera, se encuentra en zona de riesgo, no contando con ningún tipo de garantías para el desarrollo armónico del turismo", agregaba.
"Hoy Quequén no tiene hotelería ni nada que se parezca a una infraestructura turística a pesar de todas las bellezas naturales con que cuenta", añadía la carta.
Reparaban la Juncal
Personal de la Subdirección de Servicios Públicos de la Municipalidad local se encontraba trabajando en la reparación de la calle Juncal (536) de Quequén, entre Avenida Almirante Brown y la calle 523, con el propósito de dejar en condiciones esta arteria que era intensamente transitada por camiones.
En ese sector había cedido una base que circundaba un desagüe pluvial de 1,20 metros de diámetro y los operarios municipales realizaban una labor similar a la desplegada en 517, donde también se había hundido el pavimento.
De acuerdo con lo informado por la Secretaría de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, se desarrollaría un trabajo tendiente a compactar con firmeza la base de tosca para que no se produjeran futuros desplazamientos.
La reparación de las mencionadas calles de Quequén había sido una sugerencia formulada por el intendente municipal, Dr. Julio Miguel Municoy, quien había recibido reclamos de los vecinos.
Las losas de hormigón de la citada zona de la calle Juncal exhibían un preocupante deterioro, el cual se había ido acentuando por el tránsito de los pesados rodados con cargas que tenían como destino a Puerto Quequén o a las industrias radicadas en ese sector.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión