Lunes 20 de mayo de 1996
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Criticaban la valuación de las propiedades
El valor fiscal de las viviendas se trasladaba a los impuestos provinciales y a las tasas. Había ejemplos de casas valuadas un 50% más caras de lo que pagaría el mercado.
El Concejo Deliberante se había dirigido a la Legislatura, dando cuenta de "la disconformidad existente" en Necochea con referencia a la valuación inmobiliaria vigente.
Este dato se reflejaba en el Impuesto Inmobiliario bonaerense y servía de referencia para determinar el valor de las tasas municipales de Alumbrado, Barrido y Limpieza, y por Servicios Sanitarios.
Los ediles habían solicitado a las Cámaras de Senadores y de Diputados "adecuar esta situación a los valores compatibles con la realidad".
Asimismo, "se requería en la nueva operación de valuación a realizar la depreciación de los inmuebles por su edad y estado", indicaba el artículo 1º del proyecto de resolución aprobado por unanimidad.
El expediente consideraba que las valuaciones locales "eran exageradas" y los ediles se habían dirigido también al ministro de Economía bonaerense, Jorge Remes Lenicov, "con el fin de imponerlo de la situación de Necochea, donde los valores adjudicados a los inmuebles superaban en un 50%, y en porcentajes aún mayores, los valores reales de venta, configurando esta situación un verdadero despojo hacia los vecinos".
La iniciativa había sido remitida a todos los cuerpos edilicios de la Provincia de Buenos Aires para que adhirieran al reclamo.
"No era admisible que en una situación económica como la imperante se estuviera creando incertidumbre en los contribuyentes, que permanentemente habían cumplido con sus obligaciones impositivas", destacaba el proyecto.
El concejal de la ACT, Daniel Pagani, manifestó que "la Provincia estaba dispuesta a hacer una nueva valuación" de las propiedades y se preguntó "si querría incorporar lo que faltaba o evaluar lo existente".
Informó que las construcciones realizadas a partir de 1955 —cuando se había realizado un último relevamiento— eran valuadas de acuerdo a un coeficiente.
"Todos tenían el mismo coeficiente y no se tenía en cuenta la depreciación de las propiedades", consignó.
Brindó como ejemplo que "una vivienda nueva, construida en 1995 o en 1996, tenía el mismo coeficiente que una propiedad levantada en 1960".
El radical Julio Gaitero criticó la "voracidad recaudadora de la Provincia, que iba de un ajuste para producir otro ajuste".
Su par de bancada, Jorge De Peling, dio cuenta que el Estado bonaerense estaría por reemplazar la caída de recursos que significaría, a partir de diciembre próximo, el no cobro de la partida de Ingresos Brutos. "No era casual que la Provincia iniciara ahora una revaluación", puntualizó.
A su turno, el peronista Alfredo Lamberti manifestó que "había una sobrevaluación de propiedades en nuestro distrito. Se debía buscar una solución a este problema y rever la situación".
Cooperativa de reciclado
La Cooperativa de Reciclaje, Trabajo, Producción y Servicios Limitada, formada por un grupo de catorce alumnos y profesores de la Escuela de Educación Técnica N° 2, había recibido recientemente en concesión directa el vaciadero municipal para instalar una planta integral de reciclado de residuos sólidos urbanos.
El reciclaje sería realizado en el predio ubicado entre las calles 99, 107, 82 y 90, concedido por la Municipalidad para llevar adelante el proyecto que en 1994 los alumnos habían presentado en el programa "A Saltar la pared", que había organizado el Senado provincial y la Dirección General de Escuelas.
"Había que presentar un proyecto que saliera del colegio para beneficiar a la ciudad", explicó Matías Vázquez, ex alumno de la escuela, que junto a once chicos y dos profesores habían convertido este sueño en realidad.
En la primera etapa, manifestó el profesor Julio Perrotta, "iban a acomodar el terreno y a empezar la separación para vender lo que en primera instancia les diera más dinero (chatarra, plástico, vidrio) y generar recursos para ir invirtiendo en la planta".
Casona abandonada
Una tradicional casona de la Villa Díaz Vélez, donde años atrás había funcionado una confitería, era ahora el símbolo del abandono y la destrucción.
Estaba ubicada en 4 y 87, junto a una zona de boliches bailables, y había caído en ese estado ruinoso luego de que fracasara un proyecto de remodelación de su frente, que pretendía cambiar el estilo arquitectónico que la caracterizaba.
La situación resultaba absolutamente negativa por una cuestión de imagen en un lugar como el mencionado, y representaba una preocupación para los vecinos por lo que ocurría en el interior del inmueble.
Desde el exterior podían observarse los yuyales que habían invadido la construcción, así como la basura y los desperdicios que formaban parte de la penosa escena.
La casona carecía de puertas, ya que habían sido derribadas o habían desaparecido. Esto había facilitado el acceso de personas extrañas que causaban todo tipo de destrozos en su interior.
Vidrios rotos, cables colgando, maderas y diversos elementos cubrían el piso. Ninguna de las ventanas conservaba sus cristales.
También había sido destruida la baranda de la escalera hacia la planta alta. Las paredes exhibían pintadas realizadas con aerosol y los marcos también estaban deteriorados.
Envases de bebidas alcohólicas, cajas, latas y botellas aparecían esparcidos tanto en el interior como en la vereda.///
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