Lunes 1 de julio de 1996
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Habían proyectado un nuevo perfil urbanístico frente al Parque
Se planteaba construir comercios sobre la avenida 10, entre calles 99 y 155
El intendente Julio Municoy había puesto a consideración del Concejo Deliberante un proyecto de ordenanza con el propósito de asignar nuevos usos a los predios de la avenida 10 ubicados frente al Parque Miguel Lillo, sobre la acera par, entre las calles 99 y 155.
El objetivo del Departamento Ejecutivo había sido brindar apoyo a servicios turísticos y comerciales que se desarrollaran en ese sector, lindante con la zona boscosa, el frente de playas y el área residencial aledaña.
Los terrenos ubicados frente al Parque podrían ser utilizados para diversos emprendimientos privados, incluidos los comerciales. Con ese expediente, el Departamento Ejecutivo había anticipado el perfil urbano que pretendía desarrollar en el sector, flexibilizando los usos permitidos hasta ese momento, que eran exclusivamente residenciales.
La iniciativa del jefe comunal hacía referencia al importante crecimiento experimentado por esa zona y señalaba que la avenida 10 se encontraba comprendida dentro del sector Residencial 7 Especial, definido como "residencial exclusivo".
El proyecto contemplaba la posibilidad de desarrollar distintas actividades, entre ellas estafetas postales y locutorios, comercios minoristas, centros educativos, escuelas y guarderías, salas de exposición, cines, teatros, café concert, clubes deportivos, hospedajes, centros deportivos, gimnasios, centros de salud, salas de primeros auxilios y distintos tipos de viviendas, tanto individuales como colectivas y multifamiliares.
En los fundamentos de la iniciativa, Municoy destacaba que "el estudio particularizado del Parque Miguel Lillo definió a la avenida 10 como una arteria de comunicación con circulación rápida y colectora de vehículos provenientes del mismo parque y del área adyacente".
También se expresaba que "al zonificar el sector no se contempló la situación específica de borde de la avenida 10 con respecto al Parque Miguel Lillo y que por tal motivo no existe una transición entre la zona residencial 7 especial y la franja verde del citado predio con una amplia masa arbórea".
El proyecto de ordenanza llevaba las firmas del intendente Julio Municoy y de los secretarios General, Fernando Ciancaglini, y de Planeamiento, Obras y Servicios Públicos, Miguel Bayón.
Regía el tope horario
Ese día había comenzado a regir en la provincia de Buenos Aires el tope horario para la actividad nocturna, estableciendo como límite las 3 de la madrugada para el funcionamiento de boliches bailables, casinos y bingos, pese a la oposición del sector empresario.
La normativa disponía que los locales bailables diferenciaran la actividad destinada a adolescentes de entre 14 y 17 años de la correspondiente a mayores.
Para analizar la implementación de la medida, la Subsecretaría de Gobierno municipal había convocado a reuniones con propietarios de bares, restaurantes, confiterías bailables y locales afines.
El límite alcanzaba a boliches, casinos, salas de juego y bingos, mientras que bares y restaurantes quedaban exceptuados.
Ente de Turismo
El secretario de Turismo, Eduardo Ferrero, había anticipado que el intendente Julio Municoy pondría en consideración del Concejo Deliberante el proyecto de creación del Ente de Turismo, el cual "será debatido" con los concejales.
De aprobarse, el nuevo organismo reemplazaría a la Secretaría de Turismo dentro del organigrama municipal.
Durante una reunión mantenida con ediles, Ferrero había reseñado la labor desarrollada desde diciembre y había trazado los principales objetivos para los meses siguientes.
También había informado que la Comisión Municipal de Turismo había dejado de funcionar, mientras que los concejales solicitaron contar con mayor información sobre las actividades de la dependencia.
Ferrero había explicado que el futuro ente sería administrado por un directorio integrado por una docena de representantes de las actividades turísticas de la ciudad y presidido por una persona designada por el intendente.
Los ediles manifestaron reparos debido a experiencias similares registradas en otros municipios, al considerar que esas estructuras generaban elevados costos de funcionamiento.
El funcionario respondió que "el proyecto está para ser modificado, enriquecido y cambiado. Queremos discutirlo con los concejales y lograr un acuerdo".
Además, explicó que el principal objetivo de su gestión era la "creación de una conciencia turística colectiva" en la ciudad.
En ese marco, indicó que se desarrollaban reuniones en escuelas primarias y secundarias para que los alumnos se convirtieran en promotores turísticos, además de encuentros con sectores vinculados a la actividad en la villa balnearia.
Ferrero también se refirió a los paquetes turísticos destinados a atraer contingentes de la región y del país durante distintas épocas del año, especialmente los fines de semana.
Finalmente, anunció que, de concretarse el Ente de Turismo, se dispondría de una partida superior a los 500.000 pesos para promoción, integrada por recursos municipales y otros ingresos, como los provenientes de las concesiones de balnearios.///
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