Las últimas lluvias cambiaron el escenario productivo local
El ingeniero agrónomo Agustín Bilbao destacó mejoras para la soja de segunda
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/agustin_bilbao.jpeg)
Las últimas lluvias registradas, reconfiguran la campaña agrícola 2026 en Necochea y la región. Tras meses de déficit hídrico, el agua llegó en volumen significativo y genera expectativas en algunos cultivos, aunque también interrumpe labores clave como la trilla.
En diálogo con Ecos Agro, el ingeniero agrónomo Agustín Bilbao explicó que las precipitaciones acumuladas “entre 100 y 140 milímetros” marcan un punto de inflexión tras un verano con escasez de lluvias que afectó rendimientos y procesos biológicos del suelo.
Bilbao señaló que el déficit hídrico previo condicionó la campaña gruesa, especialmente en soja y maíz. En ese contexto, indicó que “durante cuatro meses y medio los acumulados fueron muy bajos, en algunos casos apenas 90 milímetros”, lo que afectó el desarrollo de los cultivos.
Sin embargo, destacó que estas lluvias recientes permiten recuperar condiciones: “Los campos profundos pueden almacenar bien esta agua y no hubo grandes problemas de anegamiento, ya que el suelo la absorbe rápidamente”.
Soja de segunda, la gran beneficiada
Uno de los cultivos más favorecidos sería la soja de segunda, actualmente en etapa de llenado de grano. Según explicó el especialista, “esta lluvia llega en un momento clave y puede definir rendimientos muy variables, que podían ir de 500 a 2500 kilos por hectárea según la disponibilidad de agua”.
En ese sentido, remarcó que ahora el factor determinante será el clima en las próximas semanas: “lo que necesitamos es que no haya heladas tempranas y que las temperaturas acompañen para completar el llenado”.
Por otro lado, las precipitaciones interrumpen la cosecha de girasol, uno de los cultivos más importantes de la zona. Bilbao indicó que apenas se lleva cosechado “alrededor del 2% de la superficie”, por lo que resta gran parte de la campaña.
Aun así, los primeros rindes son alentadores, con registros que van desde “2400 a más de 3000 kilos por hectárea en los lotes mejor manejados”.
Ganadería y pasturas
Más allá de la agricultura, el especialista subrayó el impacto positivo en la actividad ganadera. En ese sentido, sostuvo que “las lluvias son muy buenas para la implantación de verdeos y el crecimiento de pasturas, en un contexto donde la ganadería vuelve a ser una actividad rentable”.
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2023/10/lluvias_campos.jpg)
En cuanto a sanidad, Bilbao explicó que la sequía redujo la presión de plagas y enfermedades: “fue un año con muy pocos problemas y prácticamente no se usaron fungicidas ni insecticidas”.
No obstante, advirtió sobre la reaparición del “carbón de la panoja” en maíz, una enfermedad que puede provocar pérdidas totales en las plantas afectadas.
De cara a lo que viene, el ingeniero recomendó poner el foco en el manejo de malezas y la planificación de la próxima campaña fina. Además, planteó que las decisiones deben ser cuidadosas: “hay que monitorear mucho y evitar aplicaciones innecesarias de insumos”.
Finalmente, remarcó la incertidumbre propia del sector: “dependemos del clima y ahora lo que esperamos es que acompañe para consolidar los rindes”.
Con este nuevo escenario hídrico, el sudeste bonaerense ingresa en una etapa clave donde las lluvias, esperadas durante meses, pueden ser determinantes para el cierre de la campaña agrícola.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión