“La política no es constructiva, cada uno privilegia lo suyo”
La ingeniera Paula Tristán señaló que se siente desilusionada con lo que sucede en este aspecto en nuestro país, en todos los niveles. Lamentó la pérdida del Casino y dijo que no ve una evolución en la ciudad
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JULIETA MORENO | Redacción
"En Tandil hicieron una réplica de la piedra movediza y acá vendemos el casino”, expresó la ingeniera Paula Tristán y advirtió que no ve una evolución de la ciudad, al ritmo de otras localidades de la región.
En diálogo con Ecos Diarios, dio su punto de vista y lamentó la falta de inversión en infraestructura tanto desde el sector público como del privado. Dijo estar “desilusionada” con la política y consideró que “no es constructiva” en todos los niveles y señaló que “cada uno privilegia lo suyo”. Defendió también la necesidad de preservar el parque Miguel Lillo y señaló que, en los últimos años, no advierte cambios significativos en la gestión municipal.
La comparación con Tandil
“La ciudad la veo rara”, fue lo primero que planteó Paula Tristán, al ser consultada sobre su visión de Necochea y no pudo evitar compararla con Tandil, donde vivió varios años y viaja habitualmente para dar clases.
Para ella, Tandil “evoluciona” y contrapuso esa percepción con la que tiene de Necochea. “Yo no veo eso acá. Sacando toda la afinidad política, veo que estamos en el mismo lugar de siempre”, señaló.
A partir de esa comparación, mencionó como ejemplo el Casino. “En Tandil hicieron una réplica de la piedra movediza y acá vendemos el Casino”, expresó, aunque aclaró que se trata de “un tema complejo” y que entiende que la situación del edificio requería una solución.
“Yo sé que había que hacer algo con el Casino, pero ¿venderlo? Semejante monumento para la ciudad, que entiendo que debería ser un patrimonio histórico”, manifestó. Para Tristán, la discusión no debe limitarse a la actual gestión municipal, sino que remite a un proceso que atravesó distintos gobiernos.
“¿Cómo se dejó o cómo se permitió que el Casino llegara al estado en el que llegó?”, se preguntó. Desde su punto de vista, debieron buscarse alternativas antes de que el deterioro hiciera más difícil la recuperación del complejo.
Tristán sostuvo que el Estado municipal tendría que haber intervenido mucho antes y mencionó que se podría haber pensado quizás en “una sociedad público-privada” y agregó “yo no hubiese dejado que semejante edificio caiga como cayó”.
Sobre la venta propiamente dicha, señaló: “Quiero creer que se va a utilizar bien ese dinero, pero ¿qué van a hacer? ¿Mejorar las calles de tierra, comprar alguna máquina?” y agregó que, para ella, “se va a diluir ese emblema de la ciudad en diez cuadras de cloaca, dos arreglos de calle o lo que sea”.
Tras mencionar que no busca politizar la situación porque, a su entender, viene de hace muchos años, señaló: “A nadie le importó. O, si le importó, por lo menos no se hizo nada”.
Lo público, lo privado
y la sociedad
Luego, retomó su diagnóstico general sobre Necochea y enumeró algunos aspectos que le preocupan. “Voy a Tandil a tomar finales y vuelvo a Necochea a la noche y veo los ingresos a la ciudad siempre iguales, con poca luz”, indicó.
“Yo siento que Necochea cuida poco todo lo que tiene. En Tandil no tienen nada. Nosotros tenemos toda la ribera del río, tenemos Las Cascadas, el mar y no explotamos absolutamente nada de eso, ni trabajamos para embellecerlo”, sostuvo.
De todos modos, aclaró que no atribuye toda la responsabilidad al sector público. “Creo que también falta inversión privada, no le echemos toda la culpa al Estado porque, si no, es muy fácil”, afirmó.
Sobre por qué estamos en esta situación, se preguntó: “¿Seremos chatos los necochenses?”. En este sentido, cree que la sociedad debe revisar su propia responsabilidad. “Muchas veces decimos que no a una propuesta antes de analizarla. Los ciudadanos tenemos que hacer un poco de mea culpa”.
Como ejemplo recordó una iniciativa de años atrás vinculada con la posibilidad de demoler el paredón de la avenida 2 para evitar que interrumpiera la vista hacia el mar. “Hubo un montón de quejas de gente que decía: ‘¿Cómo nos van a sacar el paredón? ¿Dónde vamos a comer los sanguchitos a la noche?”, señaló.
“Quizás no estaba tan mal tirarlo, quizás se hubiesen generado otros espacios verdes. Creo que por ahí tenemos que hacer un poco de mea culpa”, agregó.
Esa reflexión la extendió a la dirigencia política y dijo que no se refiere a lo que sucede acá sino también “a nivel nacional, a nivel provincial, en todos los niveles”.
“La política no es constructiva. En nuestro país no es capaz de construir. Porque hay falta de acuerdos, porque cada uno privilegia lo suyo, cada uno tira para su espacio, para su quintita, y no son capaces de mirar un poco más allá de su círculo”, afirmó.
Para ella, la sociedad no está al margen de ese proceso. “Los políticos son el reflejo de la sociedad que tenemos”, aseguró.
Al pensar en el rol de la ciudadanía, también habló de la falta de apoyo por parte de la sociedad en general a la sede de Quequén de la Universidad Nacional del Centro. “Hay gente que todavía no se enteró que tenemos una Universidad pública”, dijo y, en este aspecto, mencionó como Tandil se apropió de la Universidad y entendió el rol que podía tener en el desarrollo de la ciudad.
El parque como emblema
La discusión sobre el futuro del parque Miguel Lillo también formó parte de su análisis. Aclaró que no es especialista en el tema y que le gustaría contar con mayores conocimientos técnicos.
“Yo siento el parque de la misma forma que siento el Casino. Me parece que es un emblema de la ciudad y que debiéramos hacer lo que sea necesario para sostenerlo”, expresó.
“No te digo que no se intervenga, pero sí cuidar y controlar cómo se interviene”, agregó. Para ella, una de las responsabilidades fundamentales del Estado es garantizar que las obras, concesiones o actividades que se desarrollen en ese espacio cumplan con las condiciones establecidas.
“Para mí, hay que mantenerlo. Si eso implica intervenciones, genial, vamos con las intervenciones, pero cuidadas”, advirtió.
Generar oportunidades
Al referirse al gobierno municipal de Arturo Rojas, marcó diferencias entre el comienzo de la primera gestión y la actualidad. “En su segundo mandato no veo mucho”.
Según recordó, durante los primeros tiempos de la administración sí percibió algunos cambios.
Sin embargo, señaló: “Si me preguntas qué hizo el gobierno de Rojas en los últimos tres años, no noto nada. Vendió el casino".
No obstante, dejó abierta la posibilidad de que el tiempo permita evaluar de otra manera las decisiones actuales. “Quizás dentro de dos años hablamos y lo que se hizo con lo que queda del Casino es maravilloso. Ojalá que sí”, expresó.
Pero insistió en que, más allá de la administración de turno, le queda “ese sentimiento de que los necochenses dejamos que eso se destruya, que un emblema de la ciudad se destruya”.
Hacia el final de la entrevista, se definió como “un poco desilusionada de la política”, en todos sus niveles, aunque dijo mantener la expectativa de que la ciudad pueda cambiar. “Ojalá que sí, que podamos ver un cambio, que la ciudadanía de alguna forma reflexionemos y empecemos a empujar nosotros también para generar ese cambio en la forma de pensar”, manifestó.
Para ella, la construcción de la ciudad no puede quedar exclusivamente en manos de un intendente y, en este sentido, involucró también a las dirigencias políticas, empresariales, institucionales y también a la ciudadanía en general.
En el final de la entrevista, reconoció que en Quequén sí observa un cambio positivo. “El sector de la playa, está cambiando. Hay inversiones privadas, siento que hay una movida súper interesante”, expresó. En este sentido, consideró que ese proceso puede servir como referencia, si bien aclaró que es todo por esfuerzo del privado. “Ojalá podamos acá, en Necochea, también empezar a generar esas oportunidades”, indicó.///
Ingeniera, entre la investigación,
el asesoramiento y la docencia
Paula Tristán es Ingeniera en Sistemas y doctora en Ciencias de la Computación. Vivió hasta los 15 años en Quequén, en zona rural y luego se trasladó a la ciudad. Comenzó su formación universitaria en la sede de Quequén de la Unicen en 1996, formando parte de la primera cohorte de la institución, y completó sus estudios de grado en Tandil. Posteriormente, continuó su especialización académica obteniendo una maestría en Ingeniería y un doctorado en computación.
Su trayectoria en la gestión pública se desarrolló en la Municipalidad de Necochea, donde ingresó en 2004 durante el gobierno de Daniel Molina. En este ámbito, lideró la modernización del sistema informático municipal y trabajó en el desarrollo de la cartografía para el Plan de Desarrollo Urbano (PUA) desde la Secretaría de Planeamiento. Tras desempeñarse como directora del Centro de Cómputos, renunció en 2011 y pasó al sector privado en Terminal Quequén, donde trabajó hasta 2020 en el desarrollo de su plataforma informática para el sector agroexportador.
En 2020 se incorporó a IBM Estados Unidos para realizar investigaciones en computación cuántica, trabajando en forma remota, y actualmente se desempeña en otra empresa estadounidense que realiza asistencia para la aplicación de inteligencia artificial en el desarrollo de la biotecnología. Su actividad profesional se complementa con la docencia en la Universidad Nacional del Centro (Quequén y Tandil), una labor que realiza por vocación para mantenerse en contacto con las nuevas generaciones.///
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