“La música es de toda mi vida y no desprecio a ningún género”
Afirmó Eugenia Quagliaroli, quien heredó de sus padres el amor por la música y disfruta del canto grupal. “También tengo los mejores recuerdos de mi paso por la Justicia”, acotó
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Mario Maruca
Redacción
“La música es de toda mi vida, es el ‘leitmotiv’ y no es casual, porque mi padre era trombonista, un aficionado, porque era un constructor, pero un verdadero amante de la música”, comenzó diciendo Eugenia Enriqueta Quagliaroli.
Profesional del Derecho, se desempeñó durante casi tres décadas en el Departamento Judicial de Necochea y también varios años en el sector privado. Pero la música, es su pasión y tiene antecedentes familiares que avalan ese gusto tan particular.
“A mi madre, cuando estudiaba en un colegio de Hermanas en la ciudad de Génova, Italia, la convocaron por su buena voz, le propusieron tener un maestro de canto e hizo lo que sería el ciclo básico en esa escuela”, narró durante la entrevista con Ecos Diarios.
Reconoció que en ese momento “se generó un problema cuando se agotó el repertorio religioso y mi madre era una soprano ligera (voz más aguda y ágil, y un timbre brillante), ya que el maestro contratado, le había enseñado pequeñas áreas de ópera para sus registros, pero las monjas que manejaban el establecimiento no permitían esa situación”.
Amantes de la ópera
Eugenia Quagliaroli afirmó que “tengo esos antecedentes de parte de mis padres, quienes eran muy partidarios de la ópera, ellos, me quisieron poner de nombre Enrica, en homenaje al italiano Enrico Caruso y no les permitieron. Luego, de grande me enteré que me llamaba Eugenia Enriqueta”.
Cabe mencionar que Enrico Caruso fue uno de los más grandes de la historia y pionero de las grabaciones discográficas.
Cantó en las principales casas de ópera del mundo: el Teatro di San Carlo, la Teatro alla Scala, la Royal Opera House (Covent Garden) y el Teatro Colón, entre otras.
Durante 17 años fue el primer tenor de la Metropolitan Opera, donde Arturo Toscanini lo consideraba uno de los mejores artistas con quienes trabajó.
La mujer recordó que “menos mal que antes de terminar el Colegio Nacional supe correctamente lo de mi identidad, ya que, en el boletín de calificaciones, figuraba como Eugenia Enrica, pero bueno, eran situaciones de italianos…” (y deslizó en ese momento una sonrisa).
“No desprecio los géneros”
“Me gusta todo tipo de música y desde muy chica, teniendo 6 años, comencé a disfrutar de esta disciplina en la escuela. Estudié piano con un profesor muy exigente en ese momento y con algunos malos modos, pero mis padres no me cambiaron a otro conservatorio y así se terminó mi carrera de pianista, aunque no creo que hubiera llegado a mucho”, puntualizó Eugenia en otra parte de la conversación.
Acotó que “luego empecé a estudiar canto con mi profesora de la Escuela Primera Nº 1, la señora De Iglesias, quien enseñaba folclore gratuitamente, nos convocaba al citado establecimiento los días sábados a la mañana y nos hacía hacer pasos de danzas folclóricas y para un repaso de canciones. Esta docente, contaba con un grupo coral y me hizo amar esta forma de interpretación musical, a través del canto grupal”.
Reconoció que “con toda caradurez, he cantado como solista, pero el canto grupal es hacer una obra de arte de conjunto y el propio Paul McCartney lo ha manifestado, ya que era coreuta de una Iglesia Protestante”.
Quagliaroli señaló también en cuanto al canto en grupo que “uno tiene que respirar y latir al compás del otro, con buena o mala suerte, a veces, se logra una buena obra y otras veces no. Pero lo importante es que se hace un trabajo colectivo, donde el ego no vale en ese momento de la combinación de voces”.
La herencia
La mujer añadió que “mis hijos han tomado esa herencia y, a pesar que tienen sus respectivas profesiones, son músicos también y mi esposo (José Luis Galante), era músico de alma, venía de una familia vinculada con la música y tocaba instrumentos de percusión. Con él, teníamos en común, ese amor a toda clase de música”.
Y al respecto, reconoció que no desprecia “ningún género musical, aunque por supuesto, tengo una formación clásica y es lo que, en un momento de estrés por mi labor profesional, necesitaba bajar los decibeles, disfrutaba de una sinfonía, pero me gusta todo tipo de género musical, inclusive, la cumbia, con ritmo y gracia, también me encanta la música como el tango y el folclore”.
Perfil
“Tengo los mejores recuerdos de mi profesión”
Eugenia Quagliaroli contó que en el Poder Judicial “me desempeñé durante 27 años y también trabajé unos 12 años como abogada particular, donde quedaron muy buenos recuerdos de esos momentos de la vida”.
Recordó que en la etapa de trabajo privado se movilizaba con el “ataché en búsqueda de clientes, con quienes mantuve un trato serio y respetuoso, ya que la gente espera un milagro de nosotros, porque se cree que luego de hacer el expediente, al otro día, hay una sentencia”.
Reconoció que “esa situación vivida, me brindó la gimnasia para saber, cuando, estuve del otro del mostrador, sobre la ansiedad de las personas. Me sirvió mucho claro que sí y durante mi carrera como fiscal, tuve encontronazos con muchos, pero todo lo resolví de buena manera, a pesar de las opiniones distintas”.
“Tengo los mejores recuerdos de la profesión, siempre fui muy aguerrida, de ir al frente y ahora participo en un grupo de magistrados y funcionarios judiciales, con quienes reunimos para pelear por la jubilación, pero también para compartir recuerdos y realizar una guitarreada”, añadió.
Eugenia fue docente durante varios años y enseñó Derecho en el Instituto Superior de Formación Docente y Técnica Nº 31 de Necochea, y siempre amó su labor profesional. “Iba muy feliz a enseñar, fue un trabajo que recuerdo mucho y los alumnos todavía me reconocen”, enfatizó la mujer, quien ahora disfruta de sus dos nietas y le da gracias a Dios por la vida, a pesar de haber perdido a su amor de todos los tiempos, su compañero y compinche, José Luis “Pepe” Galante.
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