La historia de Margarita, la histórica casa de 57 y 60
Desde 1876, una vivienda familiar atraviesa generaciones y conserva intacta la memoria de los orígenes de la ciudad
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En la esquina de calles 60 y 57, una de las más enigmáticas de Necochea, se levanta una propiedad que guarda mucho más que arquitectura antigua: atesora una historia familiar que comenzó incluso antes de la fundación de la ciudad. Se trata de la Casa Margarita, una residencia histórica que, desde hace casi siglo y medio, permanece ligada a la familia Pieres y a los orígenes mismos de la región.
El nombre de la casa no es casual. “Margarita” surge como homenaje a Margarita Pieres, integrante de una tradicional familia de terratenientes profundamente vinculada al desarrollo del sudeste bonaerense y a la creación de los partidos de Necochea y Lobería. La influencia de este linaje quedó marcada también en el mapa: la localidad de Pieres, ubicada en el partido de Lobería, lleva su apellido como legado histórico.
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Una casa anterior a la propia ciudad
El origen de la vivienda se remonta aproximadamente a 1876, cuando fue construida como una casa de verano de estilo criollo, pensada para recibir a la familia durante temporadas estivales en una Necochea muy distinta a la actual, todavía en formación.
Desde entonces, la propiedad atravesó generaciones sin abandonar nunca el ámbito familiar. Un rasgo distintivo de su historia es que la casa fue heredándose siempre entre las mujeres de la familia, convirtiéndose en un símbolo de continuidad y memoria. Hoy la habita la quinta generación, mientras la sexta comienza a construir su propio vínculo con el lugar.
La transformación arquitectónica que marcó su identidad
Aunque su origen fue criollo, la vivienda experimentó una importante modificación estética en 1914, cuando el arquitecto Plana intervino la fachada y la dotó de una impronta italianizante que aún define su imagen actual.
A pesar de los cambios, la casa conserva elementos constructivos originales que reflejan la calidad y el carácter de la época:
- Techos de chapas labradas traídas desde Francia
- Pisos de pinotea importados de Inglaterra
- Ladrillones macizos y paredes de casi 60 centímetros de espesor
- Detalles estructurales preservados mediante restauraciones cuidadosas
Cada intervención realizada a lo largo del tiempo tuvo un objetivo claro: mantener la identidad histórica del inmueble, lo que implica un trabajo constante de conservación por parte de sus actuales habitantes.
Un jardín centenario y memoria viva
El entorno natural también forma parte esencial de la historia. El jardín conserva árboles centenarios, entre ellos araucarias, palos borrachos, magnolias y palmeras que superan los cien años y funcionan como silenciosos testigos del paso del tiempo.
Más que una vivienda antigua, Casa Margarita representa un fragmento tangible del pasado local. En una ciudad en permanente transformación, esta propiedad continúa recordando los orígenes familiares, sociales y arquitectónicos que dieron forma a Necochea.
Porque, para quienes la conocen, Margarita no es solo una casa: es historia viva.
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