La generación Z posterga el encuentro sexual y pone por delante lo emocional
El psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin analizó en Desde Temprano, por Ecos Radio FM 97.9, los cambios en el modo en que los jóvenes viven el deseo. Menos presión social, más diálogo y una redefinición de los tiempos marcan la tendencia.
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/03/sin_presion_los_jovenes_eligen_el_momento_de_tener_relaciones_sexuales_afirmo_ghedin.jpeg)
En los consultorios y en las estadísticas comienza a confirmarse una transformación que interpela a padres y educadores: los jóvenes de la llamada generación Z mantienen menos encuentros sexuales en el inicio de sus vínculos y, en muchos casos, retrasan su primera relación en comparación con generaciones anteriores.
“Se da, sobre todo en la generación Z”, afirmó el médico psiquiatra y sexólogo Walter Ghedin en diálogo con Desde Temprano, por Ecos Radio FM 97.9. El especialista precisó que en el grupo de 18 a 27 años “vemos esta disminución de los encuentros sexuales en un inicio, es decir, se posterga el encuentro erótico y el deseo tiene que esperar”.
Lejos de interpretarlo como apatía o desinterés, Ghedin explicó que se trata de un cambio cultural. “No quieren ser presionados por la lógica social o cultural de que al comenzar un vínculo ya tenés que tener relaciones sexuales”, sostuvo. En ese sentido, describió que muchos jóvenes “van enfatizando en otras áreas del vínculo, como lo romántico, las afinidades intelectuales, los gustos culturales, y no en lo erótico, que después viene como consecuencia de conocerse más”.
El contraste con décadas pasadas es evidente. Durante mucho tiempo, especialmente en el caso de los varones, el debut sexual temprano funcionaba casi como un mandato. Hoy, en cambio, el especialista observa “un redescubrimiento del deseo, dejando de lado la ansiedad promovida por lo externo”.
Sobre ese punto fue claro: “Tiene a la ansiedad de la mano”. Sin embargo, advirtió que muchas veces lo que predomina no es el deseo genuino sino la presión social y cultural que genera expectativas. “Los jóvenes y los adultos no saben si están ansiosos o están deseosos de tener un encuentro erótico sexual”, señaló.
En la práctica clínica, el fenómeno aparece cuando se habilita la conversación. “Cuando uno pregunta, se abre un mundo del otro que empieza a compartir lo que le pasa”, explicó. Y subrayó la importancia de ampliar la mirada: “Cuando hablamos de sexualidad, no hablamos solo de genitalidad”, sino también de emociones, proyectos, identidad y de “una fuerza vital” que atraviesa a la persona.
Más que una generación sin deseo, el panorama describe jóvenes que buscan vivir su sexualidad con otros tiempos, menos condicionados por mandatos y más atentos a lo que realmente sienten.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión