“La escuela no es una isla: la violencia que vemos es la que vivimos como sociedad”
La socióloga Mónica Bouyssede analizó el preocupante escenario de violencia en las escuelas
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La socióloga Mónica Bouyssede analizó el preocupante escenario de violencia en las escuelas tras los episodios registrados en los últimos días en Necochea y distintos puntos del país, en una entrevista en el programa “Punto de vista” de Ecos Radio. Con una mirada profunda y crítica, advirtió que lo que ocurre en las aulas es el reflejo de un problema social más amplio.
Desde el inicio, Bouyssede llamó a evitar respuestas impulsivas. “Una primera reflexión es conservar la calma, sobre todo el mundo adulto”, sostuvo, al remarcar que la reacción inmediata frente a hechos de alto impacto como amenazas de tiroteos o situaciones viralizadas en redes puede agravar el problema.
En ese sentido, explicó que los jóvenes quedan atrapados en una doble condición: “Son, por un lado, tomados como victimarios y por otro también como víctimas”, lo que exige un abordaje más complejo y menos simplista.
Uno de los ejes centrales de su análisis fue el acceso a las armas de fuego. “La accesibilidad a las armas en los ámbitos domésticos constituye un peligro muy importante”, advirtió, al plantear que se trata de una de las medidas más concretas que pueden tomar las familias para prevenir situaciones extremas.
Pero su reflexión fue más allá de lo inmediato. Para Bouyssede, la presencia de armas revela algo más profundo: “Implica que hay una violencia de base que acepta que la muerte puede ser posible”, una afirmación que pone en discusión los valores que atraviesan a la sociedad.
La socióloga también hizo hincapié en la naturalización de la violencia. “Se ha naturalizado de una manera que ya no nos escandaliza”, expresó, al señalar que muchas veces los episodios solo generan reacción cuando alcanzan niveles extremos o se vuelven virales.
En esa línea, vinculó este fenómeno con los cambios sociales contemporáneos. “Hay una fragilidad en los lazos sociales que hace difícil sostener vínculos y evitar la violencia”, explicó, al describir un contexto donde el individualismo y la falta de responsabilidad erosionan el tejido social.
Otro de los puntos más fuertes de la entrevista estuvo centrado en el rol de los adultos. Bouyssede fue categórica: “Nos cuesta admitir lo que hacemos mal y asumir responsabilidades”, ejemplificando con situaciones cotidianas como el tránsito, donde se refleja el comportamiento social.
También advirtió sobre un problema clave: la búsqueda permanente de culpables. “El problema de la violencia es complejo… no se resuelve señalando a un solo actor”, afirmó, al remarcar que deben intervenir múltiples sectores: familia, escuela y Estado.
En cuanto al rol de la escuela, defendió su importancia como espacio de contención. “Sigue siendo el único lugar donde los jóvenes pueden hablar de algunas cosas”, destacó, aunque planteó el desafío de fortalecer el diálogo y la escucha dentro de las instituciones educativas.
Sin embargo, uno de los diagnósticos más preocupantes apuntó al vínculo familiar. “Hay un aparente acompañamiento, pero un desconocimiento de los padecimientos de los hijos”, señaló, al advertir que muchos jóvenes transitan sus conflictos en soledad.
En ese contexto, subrayó la necesidad de recuperar el diálogo intergeneracional: “Se ha quebrado ese diálogo y eso es muy grave”, indicó, planteando que las experiencias de los adultos pueden ser claves para orientar a las nuevas generaciones.
Finalmente, dejó una reflexión que resume su mirada sobre el fenómeno: “Los jóvenes no aprenden por lo que escuchan, aprenden por las acciones que ven”, poniendo el foco en la responsabilidad de los adultos como modelo.
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