La Escuela 10 y Lola Rom
En mayo de 1957, se le impuso a ese establecimiento escolar el nombre de la mujer a quien la historia considera la primera maestra de la ciudad
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JUAN JOSE FLORES
El próximo 25 de mayo se cumplirán 69 años desde que la Escuela N° 10 recibió su nombre: Dolores L. Rom, en homenaje a la docente que, según la historia local, fue la primera maestra de Necochea.
El sábado 25 de mayo de 1957, por resolución de la Dirección Provincial de Escuelas, el establecimiento pasó a llamarse oficialmente “Dolores L. Rom”, en reconocimiento a una mujer que fue un símbolo de la vocación docente en los primeros años de la ciudad.
La historia de la Escuela Nº 10 se remonta a comienzos del siglo XX y está profundamente ligada al crecimiento de Necochea. Según relató el historiador Egisto Ratti, la institución comenzó a funcionar en una chacra ubicada en el paraje La Soledad, propiedad de la familia Dieterichs. Allí, en una habitación cedida por los chacareros, abrió sus puertas la escuela rural, cuya primera directora fue María Magdalena Rodríguez.
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Con el paso de los años, la escuela fue trasladándose a distintos puntos del distrito. En 1910 pasó a funcionar en la chacra 44 de Ricardo N. Pina y, una década más tarde, se instaló en la zona de las actuales calles 57 y 84, en una propiedad de Santa B. de Mansi, ya dentro del área urbana. Finalmente, en 1950 logró contar con su edificio propio en avenida 59 Nº 3953, donde continúa funcionando hasta hoy.
Ratti destacaba que por las aulas de la Escuela Nº 10 pasaron numerosos docentes que “prestigiaron y prestigian a la docencia de nuestra ciudad”, aunque señalaba que el homenaje a Dolores Rom representó un reconocimiento especial de Necochea hacia una de sus figuras más queridas.
Escuela centenaria
Décadas después, durante los actos por el centenario de la escuela realizados en agosto de 2005, la comunidad volvió a evocar tanto los orígenes del establecimiento como la figura de Lola Rom. En aquella ceremonia participaron autoridades municipales, docentes, ex alumnos y vecinos, en una jornada cargada de emoción.
La entonces directora del establecimiento, Graciela Caldera, recordó que la escuela nació en “una habitación prestada” cuando la ciudad “recién comenzaba a andar”, y destacó el compromiso de generaciones enteras de docentes con la educación pública. En uno de los momentos más emotivos del acto, definió a la historia de la institución como “una hermosa trama de afecto, respeto por la comunidad, dedicación y amor por la tarea de enseñar”.
“Yo imagino esa trama formando un poncho que nos abriga”, expresó Caldera ante un auditorio emocionado, compuesto por antiguas maestras, ex alumnos y familias vinculadas históricamente a la institución.
Durante aquella celebración también se rindió homenaje a Dolores Lucila Rom. El entonces director del Archivo Histórico del Museo Regional, Alejandro Andersen, sostuvo que la Escuela Nº 10 “terminó de construir su identidad” cuando recibió el nombre de la maestra en 1957.
“Lola Rom representó y representa el espíritu pujante, transformador y desinteresado de las personas que construyeron nuestra querida Necochea”, afirmó Andersen, quien además recordó que la docente “dejó toda su vida en la docencia y nunca se alejó ni se olvidó de la que era su Necochea”.
En ese acto se dio lectura a una carta manuscrita enviada por Dolores Rom en enero de 1932, pocos meses después de haber visitado la ciudad durante los festejos del cincuentenario de Necochea. Aquella visita sería la última de la maestra a la ciudad donde dejó una huella imborrable.
En tanto, la Escuela 10 va rumbo a cumplir, el próximo 26 de agosto, 121 años.
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