La edad de imputación penal
Una nueva ley penal juvenil es necesariamente lógica, con sanciones por sí sola no es la solución de nada. ¿Es preventiva? La respuesta es sí. ¿Desaparece el crimen? No.
Por Marcos García (*)
Para Ecos Diarios
La veloz toma de conocimiento público de crímenes impactantes, mediante la tecnología y la dinámica de redes y medios de comunicación, instalaron el debate en la Argentina 2025 si se debe bajar a 14 años la edad de responsabilidad ante conductas dolosas.
Hay que aclarar que la edad de imputabilidad es desde los 16 años, pero con un régimen de sanción y trato en el proceso absolutamente diferente que el que rige a partir de los 18 años de edad en la Argentina.
La Argentina es el país con más alta edad de imputabilidad de toda la región de América del Sur. Brasil tiene los 12 años de edad como límite inferior a la posibilidad de un juzgamiento ante el delito. Lo mismo pensaron, y diseñaron como ley, países como Ecuador y México. La edad de 18 años de imputabilidad en la Argentina, es una de las dos más altas de América Latina. ¿Cuál es la otra? Cuba, que también considera imputable al joven a partir de los 18 años. Aquí hay una tremenda contradicción: Cuba es el país de América Latina con menor cantidad de crímenes: por ejemplo, en el 2023 la Argentina tuvo 2046 crímenes con 46 millones de habitantes; Cuba, según cifras oficiales gubernamentales tuvo 199 víctimas de homicidios, con 11 millones de habitantes. Es decir, si multiplicamos por 4 la cantidad de homicidios en el supuesto que la isla tuviera una cantidad similar de habitantes que Argentina, llegaríamos a la conclusión de una estadística de crímenes por debajo del 50 por ciento.
Estas líneas no tienen, como objeto una propaganda del sistema comunista al que no adherimos, pero sí la frialdad de analizar qué dos países con la misma edad de imputabilidad tiene estadísticas absolutamente diferentes. Es decir, la edad de imputabilidad por sí sola no hace a una baja en la cantidad de crímenes.
Ahora bien, debemos pensar y analizar si este ser humano del siglo XXl es el mismo, a los 18 años, que aquel de la década del 80 cuando se sancionó la norma que bajó imputabilidad a esa edad, y claramente este joven de nuestros días está atravesado e influenciado por la revolución de las tecnologías, que no lo estaba aquel joven de otras décadas que accedía a los medios de información y educación mediante la letra impresa en un papel.
En otras variantes de la vida institucional del país, ya se modificaron normas en pos de actualizar esta referencia. Entiendo que la más significativa es darle, a los jóvenes de 16 años, la posibilidad de elegir autoridades como el mismo presidente de la Nación, mediante el sufragio.
En definitiva, una nueva ley penal juvenil es necesariamente lógica, con sanciones diferentes a los condenados mayores de 18 años. Pero, también, en el claro conocimiento que por sí solo no es la solución de nada. ¿Es preventiva? La respuesta es sí. ¿Desaparece el crimen? No.
Nadie puede decir que esta "noble iniciativa" o "desesperada iniciativa", desde el prisma que se la quiera ver, por sí sola venga a poner un remanso en tanta tempestad.
Atacar consecuencia
Es seguro que la pronta sanción de una ley, solo va a atacar las consecuencias, sancionar duramente a los autores de delitos y eso está bien, pero las causas de esos delitos son otras.
1. La pre Sinaloa, en la que se convirtieron vastas regiones del país, donde los dineros calientes del narco se adueñaron de personas, instituciones y la vida misma.
2. El deterioro moral y profesional de las fuerzas de seguridad.
3. Un sistema judicial de casta, sumergido en un nepotismo como ninguna otra institución de la democracia, aislado de la realidad.
Solo en el epílogo recordar al tres veces Presidente democrático de Argentina, olvidado por antiperonistas que ya no lo critican, olvidado por peronistas que creen haberlo reemplazado por otros líderes.
“En lo que a mí hace, pongo el espíritu de justicia por encima del Poder Judicial […], entiendo que la justicia, además de independiente, ha de ser eficaz, y que no puede ser eficaz si sus ideas y conceptos no marchan al compás del sentimiento público”. Juan Perón junio 1946...///
(*) Abogado; autor del libro “Narcotráfico, crimen de lesa humanidad”.
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