Jueves 21 de marzo de 1996
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Bolcich defendía y destacaba la viabilidad del parque eólico
El proyecto impulsado por la Usina era cuestionado por un consultor técnico. Aseguraban que la propuesta era conveniente
En marzo de 1996, el proyecto para la instalación de un parque eólico en Necochea generaba expectativas, pero también cuestionamientos técnicos que derivaron en un fuerte cruce de posturas. Desde la Usina Popular Cooperativa se defendía la adjudicación a la empresa española ACSA, mientras que voces críticas advertían sobre posibles riesgos en la iniciativa.
El principal respaldo a la decisión lo expresaba el profesor Juan Carlos Bolcich, quien participaba del desarrollo técnico del proyecto. En una reunión realizada en el Concejo Deliberante, el especialista aseguraba que la propuesta seleccionada “era la más competitiva”, destacando que el recupero de la inversión se estimaba en 13 años, por debajo de otras ofertas que superaban los 14, 16 e incluso 17 años.
Bolcich rechazaba así las observaciones del consultor Armin Keuper, quien había calificado
la propuesta como “la peor de todas” y advertido sobre un “fracaso muy probable”. Frente a ello, el profesional defendía la tecnología elegida y remarcaba que las máquinas a instalar contaban con antecedentes de funcionamiento en distintos puntos del mundo.
Uno de los ejes del debate giraba en torno a la potencia de los equipos. Mientras las críticas apuntaban a la conveniencia de utilizar aerogeneradores de mayor tamaño, Bolcich sostenía que no existía una relación directa entre dimensiones y rendimiento. “La captación de energía depende de la velocidad del viento y del diseño de la máquina”, explicaba, al tiempo que subrayaba que las unidades seleccionadas contaban con años de prueba y eficiencia comprobada.
Además, ponía en valor las condiciones naturales de Necochea para este tipo de emprendimientos, al señalar que la densidad del aire a nivel del mar favorecía la generación de energía eólica.
En cuanto a la empresa adjudicataria, reconocía que ACSA no tenía experiencia fuera de España, aunque aclaraba que trabajaba con tecnología utilizada por firmas líderes a nivel internacional y que contaba con certificaciones que avalaban su desempeño.
Más allá de la polémica, desde la Usina insistían en que el proyecto no solo apuntaba a la generación de energía, sino también a la creación de empleo y a la formación de recursos humanos locales. En ese sentido, se lo presentaba como una apuesta estratégica para diversificar la matriz energética y posicionar a Necochea en un campo incipiente para la época.
Tres décadas después, aquel debate refleja uno de los primeros intentos de avanzar en energías renovables en la región, en un contexto donde la discusión técnica ya anticipaba tensiones que aún hoy atraviesan este tipo de desarrollos.
Modificación de vuelos
La empresa Líneas Aéreas Privadas Argentinas (LAPA) había modificado el cronograma de
vuelos entre Necochea y Capital Federal, limitándolo a los días martes, miércoles y jueves. De esa manera, se habían retirado de la oferta aérea local los recorridos de los días lunes, viernes -calificados como los más importantes- y sábados, incorporándose como novedad el servicio los días jueves.
Personas que habitualmente utilizaban ese medio de transporte se habían mostrado disconformes con las modificaciones, ya que utilizaban las frecuencias del lunes y viernes para sus traslados a la metrópoli.
Consultada la empresa LAPA, en Capital Federal, sobre los motivos de ese cambio, se indicó, a través de personal administrativo de la Gerencia Comercial, que la medida había obedecido a "un ajuste de vuelos de la firma".
Plan de concesiones
El mayor interés del secretario de Política Social, doctor Juan Alfonso Ruiz, había sido que "se definiera a la brevedad el proyecto de otorgar en concesión varios servicios públicos que impulsaba el intendente Municoy", como paso previo a analizar el resto de la problemática municipal.
"Si se lograba esa transferencia, la comuna tendría una mejora sustancial en la prestación de aquellos servicios que no podía delegar, como era la salud", puntualizó.
En diálogo con Ecos Diarios agregó que "siendo secretario del área le interesaba esa definición, para poder ver si seguían padeciendo ese cuadro de situación o si era necesario crear una tasa específica".
El tema estaba vinculado a la posibilidad de crear en Necochea una tasa específica para la salud, como había sucedido en Bahía Blanca. "Nunca lo habían discutido. No tenía una opinión formada, pero no le gustaba. Pese a ello, si de la discusión surgía que esa era una solución, no se opondría", puntualizó.
Ruiz anunció que todos los partos de Necochea y Quequén se realizarían en el Hospital Emilio Ferreyra. "Estaban blanqueando una situación, puesto que desde agosto pasado no se hacían partos en el Hospital Irurzun de Quequén. Con esa mecánica se brindaba una mayor seguridad a la madre y al recién nacido", consignó.
Aclaró que "en Necochea se realizarían sólo los partos. La atención previa y posterior del paciente y de su hijo se llevaría a cabo, en el caso de las embarazadas que concurrían a Quequén, en el Hospital Irurzun".
Hizo referencia también a la derivación de obstetras a los centros periféricos. Dijo que "aspiraban a que la gente se estimulara a atenderse, haciéndose los respectivos controles".
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