Jueves 1º de febrero de 1996
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Municoy quería que la reducción de salarios la solicitaran los empleados
El subsecretario de Gobierno, Marcelo Rivero, decía que no se iba a volver atrás con las suspensiones
El subsecretario de Gobierno de la Municipalidad de Necochea, doctor Marcelo Rivero, indicaba que “el Departamento Ejecutivo no impulsará la reducción de salarios del personal de la comuna”, pese a lo cual admitía que “estamos dispuestos a dialogar” con el Sindicato de Trabajadores Municipales (STM) sobre el tema.
Era intención de la administración municipal del intendente Julio Municoy que el gremio acordara un ajuste con sus afiliados, sin que se incluyera a los agentes que percibían los más bajos ingresos.
El funcionario, en diálogo con Ecos Diarios, puntualizaba que “este Departamento Ejecutivo no volverá hacia atrás en las medidas de suspensión de los agentes municipales”, que regían desde mediados del mes anterior.
Paralelamente, comentaba que los involucrados en esta decisión de ajuste del personal estaban divididos en tres grupos, “y nos hemos sentado a dialogar con ellos”, apuntaba.
Rivero expresaba que “se encuentra un grupo que estaba por jubilarse. A ellos se los enmarcará dentro de la jubilación anticipada. Hay personal al que le puede faltar un mes o algo más. Pero la decisión política es otorgarle la pasividad anticipada”.
“Por otra parte —apuntaba—, están aquellos trabajadores que solicitaron el retiro voluntario y eran profesionales. Se les otorgará este beneficio a los que cuenten con menores ingresos. El resto quedará cesante”.
Consultado sobre el número de trabajadores cesanteados, Rivero indicaba que “la cifra oscila entre 10 y 15”.
Requerido sobre la ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante de Necochea, a través de la cual se le ordenaba al Departamento Ejecutivo que abonara los salarios al personal suspendido, Rivero indicaba que “no se volverá atrás con la decisión: no se pagará”.
“La suspensión —acotaba— está prevista por 30 días o hasta que se resuelva la situación. Si ello se produce con antelación al mes, como sucederá en todos los casos, no se abonarán los días en que duró la suspensión. Dispuesta la resolución, se comenzará a pagar”.
Confirmaba que “el Departamento Ejecutivo se encuentra analizando el veto a la ordenanza sancionada por el HCD, habida cuenta que la medida de suspensión contenida en un decreto es una facultad del intendente. Sin perjuicio de ello, estamos dispuestos al diálogo”.
En relación a la posibilidad de que continuaran implementándose medidas de este tipo, Rivero manifestaba que “este es el comienzo. Estamos apostando a la política de concesiones. La reestructuración se tiene que hacer sin traumas a través de las concesiones”.
“El mecanismo que aspiramos a poner en marcha —agregaba— es que las empresas absorban el personal municipal, con garantía laboral y reconociendo la antigüedad. Ese es nuestro mecanismo”.
Al referirse a la posibilidad de reducir los salarios de los trabajadores, Rivero señalaba que “no vamos a insistir en este tema. Nos oponemos a que los sectores de más bajos ingresos tengan una merma en sus salarios. La propuesta debe salir de los trabajadores, por una cuestión de solidaridad”.
Acotaba que “si se plantea una alternativa distinta a la que se propone, tendría que partir de los mismos interesados, porque se le estaría metiendo la mano en el bolsillo a mucha gente”.
Obras en la Unicen
En la Unidad Universitaria de Quequén se iniciaban las obras para adecuar el edificio de la ex Colonia Segba a las nuevas funciones educativas que habrían de desarrollarse desde el lunes siguiente.
Según manifestaba Ricardo Luzarreta, titular de la Unidad, se habilitarían “cuatro aulas en el segundo piso y un aula magna y dos gabinetes en el primer piso”.
“La adecuación significará la división de los dos pabellones del segundo piso en cuatro aulas mediante tabiquería y construcción en seco”, especificó Luzarreta.
Agregaba que se instalarían la “iluminación y calefacción a gas de las cuatro aulas y del aula magna, que se construirá donde estaba el comedor de la Colonia”.
Movimiento turístico
No sólo de sol y mar se alimentaban quienes cada jornada de ese verano pisaban la arena de las playas necochenses. Al clásico caminar de los vendedores ambulantes, poco a poco se habían ido incorporando, como parte del paisaje, los bares instalados en los balnearios, ofreciendo comidas rápidas y, en algunos casos, shows musicales y hasta desfiles de modas para atraer al público.
Lugar de encuentro para continuar el diálogo iniciado junto a las carpas o en la orilla del mar, estos bares no escapaban a lo que era característico de Necochea: el ámbito familiar. Su clientela era de lo más variada y no predominaba ninguna edad entre los consumidores, según coincidieron en señalar diversos concesionarios consultados por Ecos Diarios.
Jugos exprimidos, gaseosas y cerveza eran las bebidas que tenían mayor salida en estos lugares, aunque se advertía también un gran crecimiento en el consumo de agua mineral, al calor de la promoción de una onda naturista. ¿O habrían escuchado a Alain Delón, quien aseguró que para mantenerse joven bebía mucha agua mineral y hacía el amor?
En cuanto a comidas, las preferencias se volcaban hacia los sandwiches de lomo o hamburguesas, en tanto que los chicos seguían teniendo a los panchos como preferidos.///
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