IA y pensamiento humano: el debate que abre la psicología
El psicólogo Juan Cruz Ibarguren analizó en Ecos Radio cómo la inteligencia artificial influye en la memoria, la toma de decisiones y la vida cotidiana
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/ia.webp)
Durante una nueva columna “Psicología con Juan” en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio, el psicólogo Juan Cruz Ibarguren analizó el impacto del uso cotidiano de la inteligencia artificial en los procesos de pensamiento, la toma de decisiones y la construcción de la experiencia diaria.
En el inicio del intercambio, el profesional sostuvo que el avance de las herramientas digitales profundiza una tendencia histórica vinculada a la delegación de funciones cognitivas. “Le empezamos a delegar la memoria a Google”, expresó, al tiempo que señaló que en la actualidad también se delegan procesos como la creatividad, el razonamiento y la toma de decisiones.
:format(webp):quality(40)/https://ecosdiarioscdn.eleco.com.ar/media/2026/06/juan_ibarguren.webp)
En ese sentido, planteó que el fenómeno no es completamente nuevo, sino que se inscribe en una continuidad de cambios tecnológicos que modificaron la relación entre las personas y el conocimiento. Sin embargo, advirtió que la velocidad y masividad de la inteligencia artificial introducen una diferencia en el modo en que se procesan esas funciones.
El análisis incluyó referencias al investigador y filósofo Miguel Benasayag, quien sostiene que “la inteligencia artificial no piensa” y advierte sobre los efectos de la creciente dependencia tecnológica en la actividad mental. A partir de esa idea, Ibarguren retomó la discusión sobre los límites entre el uso de herramientas digitales y la sustitución de capacidades humanas.
En el desarrollo de la columna, explicó que distintos estudios en neurociencia muestran que cuando determinadas habilidades no se ejercitan, pueden disminuir su desarrollo o modificarse sus circuitos de funcionamiento. En ese marco, mencionó un experimento realizado con taxistas en Londres y París, donde se comparó a conductores que utilizaban sistemas de GPS con otros que se orientaban de manera tradicional.
Según detalló, los resultados evidenciaron diferencias en el desarrollo de áreas cerebrales vinculadas a la orientación espacial, lo que permitió observar cómo el uso de asistencia tecnológica puede influir en la construcción de determinadas habilidades cognitivas.
“Las cosas que hacemos sin pensar, ese es el verdadero peligro”, retomó el psicólogo al vincular el ejemplo con el uso actual de aplicaciones y sistemas automatizados que resuelven tareas de forma inmediata.
Hacia el final del intercambio, también se abordó el uso de inteligencia artificial en consultas personales o en procesos de tipo terapéutico. “Hay gente que le pregunta a la IA qué decir o cómo actuar”, se señaló durante la columna, en referencia a prácticas cada vez más frecuentes en las que se delegan decisiones cotidianas a sistemas automatizados.
En ese punto, Ibarguren planteó una distinción entre el acompañamiento humano y el funcionamiento de las plataformas digitales. Mientras en un proceso terapéutico existen objetivos orientados al cambio y al trabajo subjetivo, en los sistemas digitales predomina la lógica de permanencia del usuario dentro de la plataforma.
Para comentar, debés estar registradoPor favor, iniciá sesión