“Hoy tenemos más de 800 perfiles que no están identificados”
Carlos Somigliana explicó cómo trabaja el Equipo Argentino de Antropología Forense para devolver identidades
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RAÚL JÁUREGUI
REDACCIÓN
Desde hace más de cuarenta años, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF) trabaja para responder una de las preguntas más dolorosas que pueden atravesar miles de familias: qué ocurrió con sus seres queridos desaparecidos.
Creado en 1984, el organismo no gubernamental se convirtió en una referencia internacional en la identificación de víctimas de desaparición forzada y otras muertes violentas. Su tarea combina investigación documental, arqueología, antropología y genética forense para reconstruir historias que permanecieron ocultas durante décadas.
Carlos Somigliana, uno de los integrantes históricos del equipo, estuvo en Quequén para concretar la restitución de los restos de Horacio Alfredo Ibarra Britos a su familia y aprovechó la oportunidad para explicar cómo funciona el trabajo que realiza la organización.
“Hoy tenemos más de 800 perfiles que aún no están identificados”, señaló, al remarcar la necesidad de que familiares de personas desaparecidas aporten muestras biológicas para facilitar futuras identificaciones.
Según explicó, el procedimiento es sencillo, gratuito y fundamental para el trabajo científico que desarrolla el equipo.
“Si alguien tiene una persona desaparecida, pedimos que se comunique con el Equipo Argentino de Antropología Forense. Le podemos sacar una muestra de sangre, es absolutamente gratuito e indoloro. Se toma una gotita de sangre, se obtiene el perfil genético y se compara con los restos que tenemos recuperados”, indicó.
Estudios a NN
Somigliana destacó que, detrás de cada identificación, existe una tarea minuciosa que puede demandar años. El trabajo comienza con la recuperación de restos enterrados como NN, continúa con estudios antropológicos y genéticos y se complementa con la búsqueda de documentación, registros policiales, expedientes judiciales y otros elementos que permitan reconstruir la identidad de la víctima.
“Hay cosas que sabemos y por eso las podemos transmitir. Hay cosas que no sabemos y sobre las que se pueden hacer hipótesis. Nos interesa mucho separar lo que sabemos con certeza de lo que podemos suponer”, explicó al describir la metodología que aplica el organismo.
El equipo tiene su sede principal en Buenos Aires y cuenta además con un laboratorio de genética forense en Córdoba, considerado uno de los más avanzados del mundo para la recuperación de ADN a partir de restos óseos.
Para Somigliana, sin embargo, la parte más importante del trabajo llega cuando una familia recibe finalmente una respuesta.
“Esta familia estuvo 51 años esperando para saber. Hoy tiene una respuesta. Entonces te emocionas igual. Es imposible que no valga la pena”, afirmó.
El caso de Horacio Ibarra Britos
La reciente identificación de Horacio Alfredo Ibarra Britos, publicada el miércoles en Ecos Diarios, es un ejemplo concreto de la importancia de ese trabajo.
Nacido en Quequén, Horacio desapareció en junio de 1975 cuando tenía 18 años. Sus restos habían sido recuperados hace 13 años en el cementerio municipal de Escobar, donde permanecían enterrados como NN junto a otra víctima.
La identificación fue posible gracias a las muestras de sangre aportadas por tres de sus hermanos, que permitieron establecer una coincidencia genética concluyente. Posteriormente, el resultado fue corroborado mediante el cotejo de huellas dactilares.
“A partir de la muestra que dio la familia Ibarra Britos se pudo identificar a ese NN como Horacio Ibarra Britos”, explicó Somigliana.
La investigación también permitió determinar que el joven fue asesinado.
“Hay una causa de muerte que figura en el acta de defunción donde se menciona destrucción de masa encefálica. Además, las lesiones que se observan en el esqueleto evidencian tiros en la cabeza”, señaló.
La resolución judicial que confirmó la identidad ordenó además avanzar en una investigación para intentar establecer las circunstancias del crimen y las posibles responsabilidades.
“Sabemos que a Horacio lo mataron. No sé si vamos a poder saber quién lo mató, pero la Justicia tiene que investigar eso”, concluyó Somigliana.
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