“Hay problemas que se repiten a lo largo de la historia”
Martín Petersen se refirió al desarrollo de la ciudad y a los temas que se siguen discutiendo pese al paso del tiempo. Enumeró "los déficits que tiene Necochea"
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Julieta Moreno
Redacción
"Hay problemas que se han repetido a lo largo de la historia y a veces sorprende cómo aparecen en el presente como si fuera la primera vez”, expresó el historiador Martín Petersen, y mencionó, entre ellos, el casino, el parque, la salud. Además, enumeró algunos déficits que tiene la ciudad que, a su entender, deberían estar en el discurso público.
En diálogo con Ecos Diarios, el investigador y divulgador dio su punto de vista sobre Necochea, destacando la importancia de retomar el pasado para pensar el presente y proyectar el futuro.
Desarrollo desigual
“A mí particularmente Necochea me gusta mucho”, fue lo primero que dijo Martín Petersen, al pensar la ciudad y destacó el desarrollo urbano y el entorno natural que “hemos formado” junto a Quequén en los últimos 150 años.
En este sentido, comentó que lo dice desde su experiencia cotidiana de habitarla: caminarla, recorrerla con sus hijos, usar la plaza del centro como patio y disfrutar de una ciudad que todavía permite la cercanía.
“Me parece que la ciudad está bien para lo que es una propuesta urbana del siglo XXI, a pesar de que contamos con muchos déficits que me gustaría que se resuelvan en el corto plazo”, planteó.
Entre las problemáticas, Petersen mencionó el desarrollo urbano desigual. Señaló que el casco histórico cuenta con “servicios y equipamiento en condiciones respetables”, pero desde la avenida 74 hacia la ruta, “la ciudadanía no cuenta con servicios básicos en pleno siglo XXI”, al igual que en el sector de Villa Zabala y Villa del Deportista. Para él, esto no es nuevo: “Desde los años 20 se está proyectando el desarrollo urbano en esos sectores y, sin embargo, cuesta mucho ordenarlo”.
La ciudad, explicó, creció de manera desordenada y no lineal, algo que la historia dejó en claro, aunque muchas veces el sentido común siga pensando el progreso como una línea continua.
Esa mirada histórica también le permite relativizar la idea de que los problemas actuales son nuevos. Petersen afirmó que ya entre 1890 y 1910 Necochea estaba lejos de ser una ciudad próspera y que abundaban los reclamos por el estado de las calles, la plaza, la falta de arbolado o el juego. “Son problemas que se han repetido a lo largo de la historia y a veces sorprende cómo aparecen en el presente como si fuera la primera vez”, reflexionó. En ese punto, reconoció una deuda del propio oficio: si la ciudadanía discute hoy temas como el casino sin saber que llevan más de un siglo en debate, “algo mal estamos haciendo los historiadores”.
La salud y la educación
universitaria
Para él, la salud es otro de los temas pendientes. Recordó que el Hospital Emilio Ferreyra fue inaugurado en 1943 bajo el paradigma médico de la época y que hoy, con más de 80 años, sigue siendo la principal respuesta sanitaria para una población no sólo local sino regional. “Es un hospital pensado para otro contexto”, aclaró, pero también resaltó el esfuerzo de los trabajadores y profesionales y su funcionamiento cotidiano. Su mirada se volvió personal cuando relató que su hijo menor nació prematuro en Mar del Plata porque en Necochea no se podía resolver esa situación. Esa experiencia reforzó una preocupación que considera estructural y que, entiende, debería ser un eje central de la agenda política.
La educación universitaria aparece –para él- como otro déficit persistente. Valoró la presencia de la Universidad Nacional del Centro en Quequén, pero consideró que aún falta profundizar y ampliar la oferta. “Me gustaría quedarme acá y que mis hijos estudien acá, pero no lo veo como un horizonte cercano”, admitió. Para él, un sistema universitario más desarrollado no solo ampliaría oportunidades, sino que también fortalecería el arraigo y el desarrollo local.
El debate del Parque
Al pensar el crecimiento de Necochea, subrayó el rol histórico de la ciudadanía. Recordó que muchas obras clave surgieron por iniciativa de asociaciones y empresarios locales a principios del siglo XX, y mencionó el tranvía y el antiguo Hotel Necochea, que fue demolido en los años setenta. También puso en discusión la idea de “naturaleza dada”: el parque Miguel Lillo, el frente costero, el puerto y hasta la forestación fueron el resultado de enormes esfuerzos humanos. “Gran parte del entorno natural que tenemos es una herencia del trabajo de muchas generaciones”, afirmó.
En ese marco, se refirió al parque Miguel Lillo, al que definió como un bien público que debería sostenerse como tal. Sobre la histórica polémica –si intervenirlo o dejarlo como está- planteó una postura intermedia: “Buscaría alguna intervención para mantener o ampliar la cantidad de árboles y equiparlo en términos urbanísticos acorde a lo que está sucediendo en otros lugares del mundo”, expresó, al tiempo que habló de senderos, iluminación, entre otras intervenciones, que legitimen el uso que ya se hace del espacio.
Además, se mostró sorprendido por la continuidad del debate en relación al Parque a lo largo de la historia. Para él, tanto quienes defienden la conservación estricta como quienes proponen nuevas intervenciones ocupan lugares que ya existieron en el pasado. El desafío –explicó- es acordar sobre lo ya discutido para poder avanzar.
El valor del patrimonio
Con respecto al Casino, reconoció que le generaría “mucho dolor” que se demoliera. Recordó su experiencia laboral en el complejo, donde realizó visita guiadas durante la gestión de Daniel Molina, y describió en detalle la obra arquitectónica, el diseño, la acústica del teatro, la tecnología, que lo convirtieron en un casino único en Latinoamérica.
“Cuando uno analiza la estructura es imposible decir ‘hay que tirarlo’”, sostuvo, remarcando la importancia de valorar el patrimonio. Aun así, reconoció las dificultades económicas de sostenerlo y planteó una pregunta más profunda: ¿por qué el casino reaparece una y otra vez como tema central? “Es probable que esté tapando otras problemáticas más urgentes”, como el desarrollo de un sistema de salud o la educación universitaria que –para él- deberían ser prioridades y no aparecen en el discurso público.
Confianza en
lo que viene
Sobre la política local, Petersen consideró que la responsabilidad es compartida con los ciudadanos, aunque reconoció que quienes ocupan cargos tienen mayor responsabilidad, pero también señaló que es la ciudadanía la que elige a sus dirigentes.
Al referirse al gobierno del intendente Arturo Rojas, consideró que es “una buena gestión” dentro de los márgenes posibles para un municipio tan extenso y con una infraestructura envejecida.
Advirtió, además, sobre el clima de indignación permanente que se puede leer en las redes sociales, no solo en la ciudad sino a nivel general, y las dificultades que eso genera para construir políticas públicas de largo plazo.
En el final de la entrevista, mostró su mayor confianza en las nuevas generaciones. Destacó una sensibilidad creciente por el ambiente, el patrimonio y los bienes comunes, como la colonia de lobos marinos, el parque o el puerto. Allí ve una oportunidad para abrir nuevos debates y construir acuerdos distintos. “Quizás hay una esperanza ahí”, dijo, convencido de que reconocer el trabajo de las generaciones anteriores puede ser importante para proyectar una ciudad con identidad, orgullo y futuro.///
Historiador y divulgador
Martín Petersen nació en Necochea, pero vivió algunos años en Mar del Plata, donde se graduó como profesor y licenciado en Historia. Al terminar la carrera, regresó a nuestra ciudad y comenzó a trabajar en el ámbito de la educación como profesor. Se desempeñó principalmente en institutos de formación docente del distrito y la región, donde concursó y dictó diversas materias vinculadas a las ciencias sociales. Paralelamente, profundizó su labor académica a través de la investigación histórica, primero en el campo de la historia económica y luego se especializó en historia la portuaria.
En ese marco, Petersen desarrolló una línea de investigación sostenida sobre el sistema portuario de Puerto Quequén y su relación con el desarrollo regional. Es autor del libro “Pequeñas historias portuarias de Quequén”. Actualmente continúa su formación de posgrado como doctorando en Historia, abordando el vínculo entre la ciudad y el puerto en los primeros años de la etapa exportadora.
Desde hace casi una década forma parte del equipo del Consorcio de Gestión de Puerto Quequén, donde se desempeña en el área de Comunicación Institucional. Allí impulsa tareas de ordenamiento, investigación y divulgación de la historia portuaria, y participa activamente en el Centro de Interpretación Portuaria, inaugurado recientemente en avenida 2 y la escollera Sur.///
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