Expansión de las farmacias desde los tiempos de los boticarios
Hasta la segunda mitad del siglo pasado, la venta de fármacos funcionaba en el centro necochense. Cómo se expandió a los barrios y Quequén
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RAÚL JÁUREGUI
Redacción
El historial de las farmacias y su evolución en el distrito a lo largo del tiempo fue el tema central de la columna de hechos del pasado, que cada semana forma parte del programa “Desde Temprano”, por Ecos Radio.
Al inicio se dio cuenta que la provisión de fármacos, casi “artesanales” en su momento, tuvo en Necochea un comienzo coincidente con el de la ciudad y por aquellos años al farmacéutico se lo llamaba boticario.
Los boticarios eran personas que aplicaban sus conocimientos de química, botánica y medicina, para elaborar remedios antes de la era industrial.
En aquella composición predominaban los insumos a granel y tras la prescripción de los médicos prevalecían en la elaboración plantas y minerales.
De esos años se recuerda al profesional Mariano Oyhamburu, en 64 y 63, pero en cruz con la actual farmacia del mismo nombre, quien preparaba y envasaba la tisana, un té medicinal relajante surgido de la combinación de varias hierbas.
La farmacia Oyhamburu en 1972 pasó a tener como titular al farmacéutico Carlos Veiga, que también fuera concejal. Hoy pertenece a otra firma comercial.
Según los datos antiguos de la dispensa de medicinas en Necochea, Tomás Aquerreta fue el primer boticario de la naciente ciudad. Su comercio estaba ubicado en avenida 59 al 2.400 es decir entre 54 y 56.
En el Centro
En la última parte de la centuria del 1.800 y hasta mitad del siglo siguiente las farmacias estaban concentradas en el centro de la ciudad.
De las más antiguas se recuerda a la Oyhamburu, cuyo titular le comprara el negocio a José Barrios en calle Belgrano, hoy 62; y la Española, ésta ubicada en la misma calle pero entre 59 y 61, que abrió la farmacéutica Ana de Diez en 1922.
También existió, ya en la década del 30-40, la farmacia “Necochea”, situada en 59 y 64, propiedad de Osías Schjiman, que muchos años después encarara la construcción del edificio “Bertosis”, cuyo nombre surge unir el de la pareja integrada por Berta y Osías Shijman.
En esas épocas el boulevard central de la avenida 59 estaba poblado de árboles, las calles eran de adoquines y frente a esa farmacia estaba la tradicional ferretería “La Marina”, hoy sede de una confitería.
Otros comercios de viejos tiempos son la San Martín, en 59 casi 62, que permanece desde la década del 20 del siglo pasado; “Bertagni”, en 59 entre 64 y 66 y la “Elichiry” en 62 y 57, también con varias décadas de funcionamiento.
Por su parte, en 1933 Osman Malmierca abrió la farmacia con su nombre, ubicada en la esquina de 64 y 57, desde 1992 en manos de su nieto, Julio Bertelotti.
Visionario e inquieto al igual que Shijman, con quien había trabajado en sus años jóvenes, Malmierca solventó la construcción del edificio en alto ubicado sobre la farmacia.
Ya más acá en el tiempo y a pesar que la Sociedad Española de Socorros Mutuos nació en 1883 su farmacia, ubicada en la sede de avenida 59 Nº 2.433, abrió el 14 de abril de 1983. Inicialmente fue pensada para socios, pero luego extendió su servicio a toda la comunidad.
Apertura a los barrios
En la continuidad de la columna se expresó que con el avance de los años las farmacias empezaron a llevar su servicio a distintos barrios.
Una de las primeras fue, a mitad de la década de 1960, la farmacia “Ferrari”, de Mario Ferrari en 53 y 46; sumándose años después “Cruci” (, luego “Zumárraga”), en 59 y 30 y “Catalán”, en 59 y 54.
En los últimos años, tras la pavimentación de la avenida 91 entre 42 y 28 se instaló en ese tramo la farmacia “Pappaterra”, cuya titular por años se desempeñara en la “Bertagni”.
En cuanto a las farmacias de la Villa Díaz Vélez, las primeras funcionaron desde fines de los 50 e inicios de los 60: la “Popovsky”, en calle 83 entre 2 y 4; y en 79 entre 6 y 8 la “Litwin”. Hoy hay abiertas cinco en el sector de la ciudad.
Por el lado de Quequén, la primera farmacia perteneció a “Shijman” sumándose con los años la “Natalucci”, propiedad de Carlos Natalucci, arribado desde el conurbano bonaerense. Luego se sumaron la “Heysane”; “Zubiaga-Leoz” y “Villate”.
Creación del Colegio
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Como una necesidad de nuclear a los comercios del rubro, el 1º de diciembre de 1945 se creó el Colegio de Farmacéuticos de Necochea, afiliado a la entidad bonaerense de la especialidad.
En sus inicios tuvo sedes alquiladas, por caso en la parte superior del edificio de la farmacia “Bertagni” en 59 entre 64 y 66 y en un local de la Galería Central, mientras que en 1985 inauguró el inmueble de calle 60 entre 57 y 55.
En el presente hay 39 farmacias en el distrito, distribuidas de la siguiente manera: 30 en Necochea; 5 en Quequén; 2 en La Dulce y otras tantas en Juan N. Fernández.
Una cuestión a destacar es que mediante la ley 10.606 de la provincia de Buenos Aires, se estableció que debe haber una farmacia cada 3.000 habitantes; y por ende hasta que no crezca la población no se contará con nuevos comercios del rubro.
En cuanto a las principales autoridades del Colegio de Farmacéuticos, que transita sus 80 años de vida, la presidenta es Luciana González y la escoltan Claudia Bernasconi como vicepresidenta; Gabriel Traversini secretario, actual titular del Centro Cultural Necochea; y Martín Zumárraga, tesorero, respectivamente.
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