“Este equipo entrega su corazón en favor de la comunidad”
Marta Roldán de Iriberri, presidenta de la Asociación Cooperadora del Hospital Municipal, destacó la labor de la entidad, de cuya creación se cumplieron 60 años
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La Asociación Cooperadora del Hospital Municipal Dr. Emilio Ferreyra acaba de cumple 60 años de compromiso con la salud pública de Necochea. Seis décadas de trabajo solidario, en las que el acompañamiento de la comunidad permitió concretar obras, incorporar equipamiento y mejorar las condiciones de atención de miles de vecinos. Marta Roldán de Iriberri, actual presidenta de la entidad, consideró que este aniversario representa, ante todo, una oportunidad para expresar emoción y agradecimiento a quienes iniciaron aquel camino en 1966.
“Lo que sentimos es emoción y agradecimiento a quienes la crearon”, señaló, al tiempo que puso en valor la solidaridad de una comunidad que responde cada vez que el hospital necesita apoyo. “Cuando la salud nos quiebra, podemos estar ahí, de algún modo ayudando”, expresó, sintetizando el sentido de una tarea que se sostiene a partir del compromiso colectivo.
Roldán de Iriberri también destacó el trabajo del equipo que la acompaña, así como el respaldo de las familias de quienes integran la cooperadora. En particular, agradeció el acompañamiento de su esposo, Juan Leoncio Iriberri, y el esfuerzo de los integrantes de las distintas comisiones. “Es un equipo fuerte, sólido, que trabaja mucho y tiene un corazón muy grande. Pone lo mejor”, afirmó.
Su vínculo con la institución se remonta a más de 30 años. Durante ese tiempo desempeñó distintas funciones, entre ellas las de secretaria y protesorera, hasta asumir la presidencia en 2014. También recordó especialmente a Zilda Balsategui, con quien compartió actividades en la cooperadora, el Centro Cultural y el Centro Basko, instituciones con las que mantiene un estrecho vínculo afectivo.
“En la cooperadora del Hospital Ferreyra nos mueve el deseo de ayudar, de servir a quienes necesitan una atención digna en materia de salud”, sostuvo.
Aparatología y obras
A lo largo de su historia, la cooperadora fue ampliando sus objetivos. Si inicialmente buena parte de sus esfuerzos se concentraba en la compra de aparatología y la donación de elementos necesarios para el funcionamiento del hospital, con el tiempo comenzó a asumir desafíos de mayor envergadura: la construcción y renovación de espacios destinados a la atención de los pacientes.
En ese cambio de perspectiva tuvo un papel importante Juan Leoncio Iriberri, quien impulsó a la entidad a proponerse metas más ambiciosas. El resultado fue una sucesión de intervenciones que transformaron distintos sectores del establecimiento.
Uno de los hitos fue la renovación de la guardia general, inaugurada en 2014. Roldán de Iriberri recordó con emoción una anécdota reciente, cuando un camarógrafo que había concurrido al hospital para realizar imágenes le manifestó que desconocía la existencia de esas instalaciones en Necochea.
A su criterio, ese comentario representa una satisfacción especial, porque permite dimensionar el alcance de un trabajo que muchas veces se desarrolla sin buscar protagonismo público.
La cooperadora también adquirió ocho camas con cinco posiciones y mantuvo como prioridad la mejora de los recursos disponibles para los profesionales. El objetivo, explicó, es que quienes trabajan en el hospital cuenten con equipamiento adecuado para brindar una atención de calidad, especialmente en la guardia, uno de los primeros lugares a los que acuden los vecinos ante una urgencia.
“Tratamos de brindar lo mejor para los profesionales, que se cuente con la mejor aparatología. Nuestro deseo es que la atención sea rápida y que los profesionales puedan dar lo mejor con lo que se cuenta”, señaló.
Entre las obras concretadas también se encuentra el nuevo sector del servicio de oncología. Allí se realizó una intervención integral que permitió transformar el espacio donde anteriormente funcionaba un jardín de infantes, dotándolo de instalaciones renovadas y detalles decorativos pensados para generar un ambiente más acogedor para los pacientes.
La cooperadora realizó, además, aportes significativos para las áreas de urología y consultorios externos.
Durante la pandemia de Covid-19, otro de los proyectos relevantes fue la construcción de la Unidad de Cuidados Intermedios (UCIM), concebida inicialmente para la atención exclusiva de pacientes afectados por el virus. A esas intervenciones se sumó la transformación de la guardia pediátrica, una mejora importante para la atención de los más pequeños.
Cada una de estas iniciativas, destacó la presidenta, respondió a la misma premisa: acompañar las necesidades del hospital y contribuir a que la atención sanitaria se desarrolle en mejores condiciones.
Inversión en área de Cirugía
La reciente puesta en valor del área de cirugía constituye uno de los proyectos más importantes concretados más recientemente por la cooperadora. La obra, que incluyó la incorporación de un tercer quirófano, fue inaugurada hace aproximadamente un mes y demandó una inversión de 180 millones de pesos.
Un hito para el hospital, sin dudas, fue la incorporación de un tomógrafo para el diagnóstico por imágenes. La cooperadora había planteado esa necesidad al intendente Arturo Rojas, con quien, según recordó Roldán de Iriberri, la entidad mantiene una relación de colaboración, al igual que con los anteriores jefes comunales del distrito.
La respuesta Rojas sorprendió a los integrantes de la institución: el municipio compraría el equipamiento si la cooperadora se hacía cargo de la obra civil necesaria para instalarlo.
“Dijimos que sí, sin pensarlo demasiado”, recordó. Sin embargo, cuando tomaron dimensión del compromiso asumido, advirtieron que la construcción demandaría una inversión superior al costo del propio tomógrafo.
Pese a las dificultades, la entidad avanzó con el proyecto y logró completar la obra en seis meses. Incluso antes de que concluyeran esos trabajos, sus integrantes ya estaban organizando una nueva campaña: la renovación del área de cirugía y la construcción de un tercer quirófano, una iniciativa que finalmente también se concretó.
Ahora, con ese objetivo cumplido, la mirada está puesta en el Sector 4 del hospital, donde son derivados los pacientes que salen de cirugía.
La cooperadora trabaja para dotar ese espacio de un sistema de aire comprimido medicinal que permita realizar procedimientos de nebulización, vasodilatación y aspiración de secreciones. La instalación también beneficiará al Sector 2 y a las áreas de neonatología y pediatría.
Según explicó la presidenta, ya fueron colocados los cabezales que se ubican detrás de las camas, como parte de los trabajos preparatorios. La inversión estimada para completar esta nueva etapa ronda los 80 millones de pesos.
“Esperamos contar con el apoyo de la comunidad para poder realizar también esta obra”, expresó, apelando una vez más a la colaboración de los vecinos.
Esfuerzo comunitario
Para reunir los fondos que permiten sostener las distintas iniciativas, la cooperadora mantiene diversas fuentes de financiamiento. Entre ellas se destaca la tradicional feria de ropa, ubicada en la calle 56 entre 57 y 59, además de los aportes de los socios y las donaciones que recibe de particulares.
Roldán de Iriberri subrayó que la respuesta de los vecinos resulta fundamental para avanzar con cada proyecto y agradeció especialmente a quienes colaboran de manera permanente, así como a los medios de comunicación por difundir las actividades de la institución.
Al cumplirse seis décadas de su creación, la presidenta también tuvo palabras de reconocimiento para quienes la precedieron, con una mención especial a Zilda Balsategui, y para las familias que transmitieron a los actuales integrantes los valores de la solidaridad y el compromiso con los demás.
La historia de la Asociación Cooperadora del Hospital Ferreyra muestra cómo la participación ciudadana puede convertirse en una herramienta concreta para fortalecer la salud pública. Desde la adquisición de equipamiento hasta la construcción de nuevos espacios, sus integrantes fueron asumiendo desafíos cada vez mayores, con la convicción de que cada aporte se traduce en mejores condiciones para los pacientes.
“Es un grupo de trabajo en el cual todos tenemos un fuerte sentido de pertenencia. Defendemos con garra y con corazón nuestra labor”, resumió Marta Roldán de Iriberri.
Finalmente, dejó una frase que sintetiza el espíritu con el que la entidad transita sus 60 años y encara los nuevos objetivos: “Este equipo entrega su corazón en favor de la comunidad”.
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