“Es algo que nos marcó y nos unió como hermanas para toda la vida”
Dijeron las enfermeras Graciela Trinchin y Virginia Bonilla, que durante la guerra atendieron en Puerto Belgrano a los soldados argentinos
En la guerra de las Islas Malvinas también hubo un grupo de mujeres que estuvo participando, no en el combate, ni tampoco en el suelo isleño, pero si en Puerto Belgrano, Punta Alta.
Graciela Trinchín quien llegó a elegir enfermería más que por un mandato o una vocación, sino por dejar el hogar familiar, sin saber que la vida lo terminaría llevando a este hecho histórico para los argentinos. “No sentía la necesidad de ser enfermera, sino que fue una decisión de irme de la casa de mis padres por una diferencia familiar, y además ya tenía un hermano que estaba dentro de la Marina”.
Su llegada fue a la Base Naval de Mar del Plata, “allí rendí examen y de todas las que nos presentamos solo quedamos dos. Luego de eso me sumé a la lista de chicas de todo el país que iban a Puerto Belgrano en el año 1981”.
Tratando de rememorar aquellas sensaciones, Trinchin contó que “la verdad que era un poco una aventura, entrar en una fuerza y prepararse en una carrera que no la tenía presente, donde uno ve a la enfermería como quien coloca un inyectable, toma la presión y nada más, sin saber cuáles eran las artes de la enfermería”.
Nacida en la ciudad de Olavarría y actualmente sigue viviendo allí, cambió para siempre en su vida, al momento de recibir a los soldados que venían con heridas desde las Islas Malvinas. “Cuando comenzamos a atender los heridos en Puerto Belgrano, ahí descubrimos que había algo más, que no habíamos descubierto antes, que hoy llamamos “empatía”, y que es ponernos en lugar del otro. Esos heridos eran tan jóvenes como nosotras y nos encontramos abocadas a atenderlos. Creo que la no tenía el instinto materno o de la enfermería, como yo, nos nació desde lo más profundo del alma al tener que atenderlos”.
Por eso para Graciela Trinchin “esto es algo que no lo vamos a poder olvidar, que nos marcó y nos unió como hermanas para el resto de la vida. Nuestros héroes nos ligaron para siempre”.
“Lo tomé con mucho orgullo”
Virginia Bonilla, quien en estos momentos vive en Lomas de Zamora, llegó a la carrera de enfermería, dentro de la carrera militar, por aquellos avisos de la época que se convocaban a través de la televisión, pero su ingreso no se dio rápidamente. “Hubo un anuncio que ingresaba la mujer a la (Fuerza) Armada y en el año 1980 quise hacerlo pero no pude porque mis padres no quisieron, pero un año más tarde terminaron aceptando”.
Parecido a Graciela Trinchin comenzó el primer paso rindiendo un examen. “Éramos 8 chicas, fuimos a la Base Naval de Puerto Belgrano y ahí comenzamos el PSP que es el período selectivo preliminar y la que pasaba esa fase quedaba. Luego arrancamos con la carrera militar, con los estudios, pasamos el primer año, donde vivíamos en la Base Naval y cuando estábamos en el segundo año, habiendo arrancado las clases en marzo, en abril nos encontramos con la guerra. Así que estuvimos afectadas”.
Bonilla recuerda lo vivido y sostuvo que “lo tomé con mucho orgullo, porque íbamos a defender la Patria, al igual que nuestros camaradas, los soldados, pero a la vez sentí un poco de temor, porque sabía que no estábamos preparados para luchar con semejante potencia, pero habíamos jurado a la bandera defender nuestra Patria”.
“Siempre los recordamos con orgullo, la verdad que este acto ha sido emocionante y cada año que pasa, más allá de lo orgullosa que me siento, también es un dolor por lo vivido, pero estuvimos ahí para servir a la Patria”, cerró Virginia, mirando admirada el monumento a “la gesta de Malvinas”.
Comentarios
Para comentar, debés estar registrado
Por favor, iniciá sesión