El vínculo con las mascotas en el Día del Animal en la Argentina
Leo Suliman, un adiestrador canino, habló sobre las consultas más comunes
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“El único propósito del perro es amor, dedicación, fidelidad y compromiso hacia la persona”, afirmó el adiestrador canino, Leo Suliman, que fue entrevistado por Ecos Diarios en el marco del Día del Animal en la Argentina, que se celebra este miércoles.
Suliman tiene 42 años, hace tres que se dedica a adiestrar perros y cuenta con experiencia en corregir conductas comunes y mejorar el vínculo entre mascotas y dueños.
El especialista explica que los comportamientos destructivos son en realidad llamados de atención que deben abordarse con ejercicios mentales y mucha paciencia.
Destacó la necesidad de que los dueños participen activamente en el entrenamiento, ya que los perros responden a las emociones y tonos de voz de sus cuidadores.
Los vínculos
Suliman fue entrevistada en el Día del Animal, que se celebra cada 29 de abril en conmemoración del fallecimiento del Dr. Ignacio Lucas Albarracín en 1926.
Albarracín fue pionero en la defensa de los derechos de los animales y fundador de la Sociedad Argentina Protectora de los Animales. La fecha busca concientizar sobre el respeto, protección y tenencia responsable de todas las especies.
“La consulta más habitual como adiestrador es por el tema del paseo, para que el perro no se vaya o no se pierda. En esos casos la persona actúa por emoción y empieza a gritar. Se hace entonces un ejercicio simple, pero que requiere constancia. El perro trabaja por memoria: con tres veces que se le explique, reacciona”, explicó.
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Para Suliman, uno de los errores más comunes radica en la falta de empatía hacia el animal. “Hay que trabajar mucho el sentido común y ponerse en el lugar del perro. El único propósito del perro es amor, dedicación, fidelidad y compromiso hacia la persona. Cuando lo dejás solo y toma una represalia rompiendo algo, no es que lo haga de dañino, sino que es una expresión que utiliza porque no puede hablar. Es como decir: ‘Mirá, te estoy haciendo esto porque realmente no quiero estar solo’. Es un llamado de atención”.
En esa línea, subrayó la importancia de la estimulación mental. “Para esto se realizan ejercicios de juego y de mente. Con 15 minutos de actividad mental pueden quedar exhaustos por tres horas tranquilamente”, señaló, al tiempo que remarcó que el equilibrio emocional del animal depende en gran medida de este tipo de prácticas.
Otro de los ejes centrales de su trabajo tiene que ver con la participación activa de los dueños. “La idea es que la persona entrene conmigo. Antes me entregaban el perro y se iban; entonces el perro conmigo era un espectáculo, pero cuando venía el dueño no le hacía caso porque había entrenado conmigo y no con él. Es importante que la persona se quede. No solamente entreno al perro, sino que le doy lecciones a la persona para que aprenda los comandos, la expresión y cómo hablar”, indicó.
Emociones
El adiestrador también hizo hincapié en el rol de las emociones humanas durante el entrenamiento. “El tono de voz es super importante, al igual que las emociones. Si yo estoy de mal humor, enojado o tuve un día terrible, no voy a poder enseñarle nada porque el perro percibe las emociones, se estresa y es ahí cuando uno reacciona mal. Ese es un grave error. Cuando entrenás con el perro tenés que estar de la mejor manera”.
En cuanto a la crianza desde temprana edad, Suliman advirtió sobre prácticas equivocadas que aún persisten. “A los cachorros los hacés a tu manera. El error más común es largarlos a los 45 días; eso está mal, tiene que ser a los 70 días. En ese tiempo la madre le enseña a no morder, a no ladrar y a no ponerse histérico ante un juego o un sonido. Si se lo llevan antes, el adiestrador debe encargarse de todo lo que tendría que haber hecho la madre. Agarrar un cachorro de cero es lo mejor, pero siempre con mucha paciencia y amor”.
Finalmente, destacó la importancia del lenguaje y la comunicación clara. “Cuando estamos paseando, hay que hablar en un tono de conversación. Una vez que el perro ya aprendió, hablás de esa manera, naturalizás los comandos y el perro acata. Si le gritás, el perro se estresa y hace cualquier cosa. La única manera en que tenés que reaccionar con un tono más fuerte es ante una negación: ‘No’ es ‘no’, así de corta”.
Y concluyó con una reflexión sobre el uso de palabras en el entrenamiento: “Las palabras largas no sirven. El perro acata palabras cortas y tiene una capacidad de aprender aproximadamente 300 palabras. Por eso siempre se usan términos en inglés, ruso o alemán, que son palabras muy cerradas y cortas. Si le decís ‘sentate’, lo único que va a entender es ‘tate’. Y si le decís ‘¿por qué hiciste eso?’, solo va a escuchar los gritos y la emoción, no va a entender absolutamente nada”.///
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