El turismo “golondrina” marcó la temporada en la terminal
Familias viajaron menos días y llevaron provisiones propias
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ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ
Para Ecos Diarios
La temporada de verano dejó un balance particular en la terminal de ómnibus, donde el movimiento turístico mostró cambios en los hábitos de viaje y en la duración de las estadías. Así lo describió Fernanda Franco, trabajadora de la empresa Platabús, quien lleva 16 años desempeñándose en distintas agencias del edificio y pudo observar de primera mano las transformaciones del flujo de pasajeros.
Según explicó, el comportamiento del turismo fue distinto al de otros años. “Fue un año particular, con un turismo que nosotros llamamos ‘turismo golondrina’, que viene los fines de semana”, señaló. Se trata de visitantes que arriban principalmente entre viernes y domingo, condicionados en gran medida por el clima. Cuando el pronóstico anticipa buen tiempo, la demanda se activa incluso con pocos días de anticipación, especialmente a través de ventas telefónicas. En cambio, si las condiciones no acompañan, la semana transcurre con menor movimiento.
Este tipo de turismo, explicó Franco, suele permanecer apenas tres o cuatro días en la ciudad, generalmente en familia, y luego regresa a su lugar de origen. La tendencia refleja una forma de vacacionar más breve y flexible, muy diferente a las largas estadías que solían caracterizar la temporada estival.
En cuanto al nivel de actividad, indicó que febrero mostró una baja en comparación con enero. “Bajó bastante la venta”, reconoció, aunque aclaró que el balance general sigue siendo positivo si se lo compara con la temporada anterior. Enero tuvo un movimiento sostenido, mientras que el segundo mes del año presentó una desaceleración que logró revertirse parcialmente con el fin de semana largo de Carnaval.
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Saldo positivo
Para el sector del transporte, esta fecha funcionó como un impulso clave. “Para nosotros tuvo un saldo positivo”, afirmó. El incremento de pasajeros estuvo acompañado por promociones financieras que facilitaron la compra de pasajes. Entre ellas, mencionó los planes de pago en cuotas ofrecidos por Banco Provincia y Banco Nación, herramientas que, según explicó, fueron muy utilizadas por quienes decidieron viajar.
En relación con la procedencia de los visitantes, Franco destacó que los servicios que llegan desde Retiro, La Plata y distintas zonas del área metropolitana continúan siendo los principales emisores de turistas. Tanto desde el norte como desde el sur y el oeste del conurbano bonaerense se registró un flujo constante de pasajeros durante los picos de movimiento.
Otro cambio que se evidenció con fuerza esta temporada fue el modo en que viajan los turistas. Según detalló, cada vez más pasajeros llegan con equipaje voluminoso y provisiones propias. “La gente viene distinta: trae su reposera, su sombrilla, su heladerita, su carrito con mercadería”, comentó. Este fenómeno se notó especialmente en las bauleras de los micros, que llegaron con mayor cantidad de objetos que en años anteriores.
Turismo austero
La tendencia sugiere un turismo más austero y planificado, donde las familias buscan reducir gastos trasladando desde sus hogares todo lo necesario para la estadía. Este comportamiento, que antes era menos frecuente, se volvió habitual a lo largo del verano y se percibió con claridad en cada arribo.
Si bien febrero mostró una retracción, los fines de semana largos demostraron que la ciudad sigue siendo un destino elegido cuando las condiciones acompañan. Menos días, más austeros pero con la misma intención de disfrutar del descanso junto al mar.
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