“El trigo, tal como lo conocemos en el sudeste bonaerense, está en peligro de extinción”
Advirtió en el programa radial “Ecos Agro” el experto Martín Biscaisaque. Analizó la cosecha récord, la pérdida de calidad y la falta de incentivos
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El ingeniero agrónomo y ex presidente de la Asociación Argentina de Productores de Trigo, Martín Biscaisaque, pasó por Ecos Agro (97.9 Ecos Radio) y dejó una definición tan contundente como preocupante: “El trigo, tal como lo conocemos en el sudeste bonaerense, está en peligro de extinción”.
La frase resume un diagnóstico profundo sobre la situación del cultivo en una región históricamente triguera, que hoy enfrenta un escenario de pérdida de calidad, dificultades comerciales y falta de una estrategia integral que permita defender el valor del producto.
Biscaisaque señaló que, si bien la reciente campaña dejó una cosecha récord cercana a los 28 millones de toneladas en el país, el volumen por sí solo no garantiza rentabilidad ni sostenibilidad. “Cuando sobra trigo y no hay una estrategia de venta, el único mecanismo que aparece es bajar el precio”, explicó, marcando uno de los principales problemas del mercado actual.
Caída de la calidad
Uno de los ejes centrales de su análisis fue la calidad del trigo producido, especialmente en el sudeste bonaerense. Según detalló, los cambios varietales orientados casi exclusivamente al rinde, sumados a decisiones defensivas por parte del productor, provocaron un deterioro en los parámetros que demanda el mercado internacional. “No fertilizamos ni apostamos a la calidad porque no tenemos un marco institucional que nos permita jugar a ganar. El productor siente que siempre tiene que defender el cero en el arco”, afirmó.
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En ese contexto, remarcó que el productor es el único eslabón que no logra capturar el valor agregado. “La industria y la exportación monetizan la calidad y la segregación; el productor no”, sostuvo, y agregó que muchas veces ni siquiera se utilizan las herramientas disponibles para analizar y reclamar por calidad.
Un cambio negativo
El ingeniero agrónomo también explicó por qué el sudeste bonaerense fue perdiendo protagonismo como polo triguero frente a otras regiones del país. La concentración de la exportación en los puertos del Gran Rosario, la falta de molinos en la zona y la pérdida de trigos de alta calidad hicieron que mercados tradicionales, como Brasil, dejaran de mirar a Quequén como referencia.
“Hoy gran parte del trigo que se produce en esta región termina siendo forrajero y se vende barato. La exportación tiene volumen, ve la calidad y sale a competir por precio”, explicó, señalando que ese esquema atenta contra la identidad triguera del sudeste.
Finalmente, destacó el carácter estratégico del trigo como alimento básico a nivel mundial y advirtió sobre la necesidad de consistencia. “El trigo no es una mercancía cualquiera. Si no somos previsibles, si no garantizamos calidad año tras año y no trabajamos como cadena entre todos los sectores que tenemos que ver con la producción, los mercados se van y no vuelven”, afirmó.
La entrevista dejó un mensaje claro: el problema del trigo no es cuánto se produce, sino cómo y para quién, y el desafío del sudeste bonaerense será recuperar calidad, estrategia y protagonismo antes de que el cultivo pierda definitivamente su lugar histórico en la región.///
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