El puerto de Gardella hace 120 años
Una pintura de Rodolfo Faggioli retrata las instalaciones y el muelle creado por la compañía a principios del Siglo XX, el mismo año que un temporal arrasara con la obra
JUAN JOSE FLORES
Redacción
Como médico, Rodolfo Faggioli ha sido olvidado. Sin embargo, este vecino de la vieja Necochea quedó en la historia de la ciudad como uno de los pioneros de la paleontología en la región.
Sus hallazgos de fósiles de animales prehistóricos y restos de los primeros asentamientos humanos en nuestra región, intrigaban a los necochenses a principios del siglo XX, cuando esa ciencia era todo un misterio.
Pero además de médico y paleontólogo aficionado, Faggioli era un artista y a él se le debe una pintura que retrata cómo era el puerto del lado de Necochea hace casi 120 años, en 1905.
Reproducido en las páginas de Ecos Diarios, la pintura muestra “un galpón grande y dos chicos, el resguardo, una casilla, un insignificante muelle y nada más”.
En ese pequeño puerto aparece amarrado el barquito “Médanos” de Gardella, el primero que llegó después de los pailebotes.
Al fondo se ven los médanos que entonces abundaban, según dice la nota.
La bucólica imagen parece haber sido plasmada por Faggioli antes de la tormenta que ese mismo año arrasó con las obras realizadas por la compañía Gardella en la margen Necochea del Río Quequén.
Del otro lado del río
La instalación del Puerto Quequén preocupaba a las comisiones municipales de las Lobería, que en 1870 votaron la cantidad de $1.000 para que se efectuara un examen en el río.
Fue entonces, en ese mismo año que se organizó el movimiento de mercaderías en un muelle improvisado en la margen izquierda del río y comenzó un servicio regular de cabotaje menor. Arribaron de Buenos Aires los primeros pailebotes, unas embarcaciones a vela cuyo nombre derivaba de la expresión inglesa Pilot's boat, que significa bote del piloto (o práctico), ya que por su velocidad y maniobrabilidad eran utilizadas en la época por los prácticos de los puertos ingleses.
Estas embarcaciones trajeron postes, alambres, varillas y otras mercaderías inexistentes en la zona y regresaban a Buenos Aires cargadas de lanas, cueros, plumas y otros productos de la región.
Fecha fundacional
Por la misma época el comerciante Pedro Luro instaló un embarcadero en ese mismo sector.
Fue así que el 4 de octubre de 1870 se informó al gobierno nacional que el puerto de Quequén estaba habilitado.
Meses más tarde, en el invierno de 1871, zarpó de Buenos Aires rumbo a Bahía Blanca el velero El Filántropo.
Cuando navegaba frente al actual distrito de Necochea, rompió el timón y naufragó frente a Médano Blanco.
El capitán José Sisto con el piloto Juan Bautista Picone salvaron la carga y a los pasajeros. Los escasos pobladores del lugar, encabezados por don Angel Murga se organizaron para dar auxilio a los náufragos.
Faltaban aún 10 años para que el presidente Nicolás Avellaneda convirtiera a Buenos Aires en sede del gobierno federal y Dardo Rocha fuera investido gobernador y comenzara a trabajar en la creación de una nueva capital bonaerense.
El rol de Rocha en la fundación de la ciudad de Necochea fue fundamental y a partir de 1881 el pequeño pueblo necochense hizo que se acrecentara la actividad del primitivo puerto quequenense.
En 1883 arribaron los pailebotes Luisito, Tritón, Argentino, Aura, Electra y otros, con un porte de entre 80 y 100 toneladas.
Entonces el río Quequén desembocaba con un codo hacia el Este que dificultaba el ingreso de las embarcaciones.
Según escribió Egisto Ratti en las páginas de Ecos Diarios con motivo del centenario del puerto, uno de los primeros muelles fue construido por José Abásolo. Se lo conocía como “el muelle de Abásolo” y en el mismo atracaron los pailebotes Teiro, Cornelia, Ibrahim, El Nuevo Teiro, Amelia Romanini, El Siempre Teiro y El Teirito.
Según Ratti, el primer práctico de nuestra estación marítima fue Francisco Porchetto.
El sueño de Gardella
El 7 de octubre de 1889 se promulgó la ley 2.610, por la que se facultaba a la Sociedad Anónima Ciudad de Quequén a construir y explotar un puerto artificial en las proximidades de la desembocadura del río por el término de 80 años. Pero el proyecto fracasó.
Diez años más tarde, un fuerte temporal aumentó el caudal del río en forma considerable y el torrente de agua modificó la desembocadura del río y eliminó la brusca curva en dirección Este que existía hasta entonces. El temporal creó la actual salida al mar y favoreció la creación del puerto y su tránsito marítimo.
Fue precisamente durante el segundo gobierno del presidente Julio Argentino Roca, en 1900, que se autorizó la creación del puerto de Quequén y a la empresa Gardella y Compañía a dedicarse a la obra.
El 14 de febrero de 1903, mediante un decreto de puño y letra del ministro de Obras Públicas de la Nación, Emilio Civit, que se dio a nuestra estación marítima la denominación oficial de Puerto Quequén. Como tal comenzó a figurar en las cartas náuticas internacionales y en los derroteros de navegación.
El 4 de diciembre de 1904 se aprobaron los planos del proyecto, que incluían la rectificación de la desembocadura con bolsas de arena. Los trabajos estuvieron a cargo del ingeniero Huergo.
Pero un año más tarde se produjo otro fuerte temporal que destruyó la mayor parte de los trabajos realizados por la compañía Gardella en Puerto Quequén.
En ese año se habían realizado 150 metros de muelle, dos galpones, depósitos y otras obras con una inversión de 72.556 pesos oro.
Tras la tormenta y el desastre, la empresa abandonó la obra y el sueño del puerto quedó detenido por unos años.
Comentarios
Para comentar, debés estar registrado
Por favor, iniciá sesión