El Monumento al Centenario de Necochea y la historia de la cápsula del tiempo
Una estructura emblemática en Plaza Dardo Rocha guarda documentos para las futuras generaciones
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En pleno corazón de Necochea, el Monumento al Centenario se alza como uno de los símbolos más representativos de la ciudad. Sin embargo, más allá de su valor arquitectónico y conmemorativo, esconde un detalle poco conocido que lo vuelve aún más significativo: bajo su estructura se encuentra una cápsula del tiempo con mensajes destinados al futuro.
La obra fue inaugurada en 1981, en el marco de los festejos por los 100 años de la fundación de Necochea. Su diseño pertenece al artista Héctor Alberto Capurro, quien ideó un pórtico que enmarca la figura del General Mariano Necochea, en un gesto simbólico que vincula la historia local con uno de los próceres de la independencia argentina.
Pero aquel acto inaugural no se limitó a la presentación del monumento. Ese mismo día, autoridades y vecinos participaron de un hecho singular: el entierro de una cápsula del tiempo que contiene documentos, objetos y testimonios representativos de la época, pensados para ser descubiertos por las generaciones venideras.
La apertura de esa cápsula ya tiene fecha prevista: el 12 de octubre de 2031, cuando se cumplan 150 años de la ciudad. Sin embargo, uno de los elementos incluidos en su interior plantea una propuesta que extiende aún más el horizonte temporal: volver a sellarla para que sea abierta recién en 2081, en el bicentenario de Necochea.
De este modo, el Monumento al Centenario no solo funciona como un homenaje al pasado, sino también como un puente hacia el futuro. Cada persona que transita por la Plaza Dardo Rocha quizás no lo sepa, pero bajo sus pies se conserva un mensaje que aún no ha sido revelado y que forma parte del patrimonio simbólico de la ciudad.
A más de cuatro décadas de su inauguración, la historia de esta cápsula sigue vigente y despierta curiosidad. Porque en Necochea, hay un monumento que no solo recuerda lo que fue, sino que también espera, silenciosamente, lo que vendrá.
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