El mejor Angus del país salió de la Cabaña Don José, de La Dulce
El cabañero Ricardo Bastía repasó en Ecos Agro el trabajo que llevó al establecimiento a conquistar la máxima consagración de la ganadería argentina en la Exposición Rural de Palermo.
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La Cabaña Don José, de José Maximiliano Mammoliti, volvió a poner el nombre de La Dulce y del distrito de Necochea en lo más alto de la ganadería nacional. El establecimiento obtuvo el Gran Campeón Macho Angus en la Exposición Rural de Palermo, el máximo reconocimiento que puede alcanzar un reproductor de la raza, con un toro que ya había mostrado condiciones desde joven y que terminó confirmando todo su potencial en la pista más importante del país.
En diálogo con Ecos Agro, por Ecos Radio FM 97.9, el cabañero Ricardo Bastía repasó el largo camino que llevó a esa consagración y dejó en claro que el premio es apenas la culminación de un trabajo que comenzó hace más de dos años, cuando el animal nació.
"Ayer tuvimos la jura de machos y ahí fue donde nos consagramos con el Gran Campeón de la Exposición de Palermo Aberdeen Angus", resumió con satisfacción.
Bastía explicó que la definición no fue sencilla. El ejemplar de Don José competía con reproductores que llegaban respaldados por importantes antecedentes en distintas exposiciones.
"Fue una decisión muy dura para el jurado porque había toros muy importantes, que ya venían con premios. El nuestro había sido Reservado Gran Campeón Ternero el año pasado en Palermo, pero después en la Exposición de Otoño no había tenido el premio que esperábamos", recordó.
Sin embargo, el crecimiento del animal terminó inclinando la balanza.
"Cambiaba el jurado, cambiaba el lugar, eran dos meses después y los animales en esta época cambian mucho", explicó. Y agregó que el presidente del jurado destacó "el volumen corporal, la expresión de macho y que era el toro más completo de la final".
Detrás de esos pocos minutos en la pista hay un trabajo silencioso que demanda años de preparación.
"Este toro tiene dos años y pico de laburo desde que nació. En la pista la jura dura dos o tres minutos, como mucho diez, pero trabajás todo un año para mostrar ahí todo lo que hiciste", contó Bastía.
Esa dedicación cotidiana también genera un vínculo especial entre quienes trabajan con los animales.
"Nosotros los tenemos desde que nacen, viven en el campo y estamos continuamente con ellos. Se genera un vínculo. No son sólo animales. Cuando ganás una exposición, todos sabemos el sacrificio que fue llegar ahí. Es el minuto de gloria", expresó.
La historia de la Cabaña Don José comenzó hace más de dos décadas, cuando José Maximiliano Mammoliti decidió apostar por producir su propia genética.
"La cabaña empezó cuando Maxi decidió hacerse sus propios toros. Compraron unas diez madres y en 2002 vinimos por primera vez a Palermo. Ahí se fanatizó con esto y nunca más paramos", recordó Bastía.
Con el paso de los años llegaron importantes reconocimientos, especialmente con hembras, aunque Palermo siempre representó un desafío especial.
"Nos iba muy bien en las exposiciones nacionales, pero Palermo siempre nos costó porque nosotros hacemos animales de producción, muy parecidos a los que están en el campo. Acá también hay mucho show", señaló.
Y esa es justamente la razón por la que este premio tiene un significado distinto para todo el equipo.
"Nosotros tenemos que hacer animales que van a trabajar en el campo y que también puedan venir a competir acá. Por eso, cuando ganamos un premio en Palermo, tiene el doble de satisfacción, porque estamos ganando con un animal que ese mismo día está produciendo en el campo", sostuvo.
El futuro de RIP, como fue bautizado el campeón, ya está proyectado. Bastía explicó que el toro comenzó a producir genética incluso antes de consagrarse en Palermo.
"El año pasado ya le hicimos extracción de semen y hoy ya tiene hijos en el campo. Ahora se va a Selecta para congelar semen y seguramente vender mucho porque la demanda es tremenda", indicó. Además, destacó la repercusión internacional que tuvo el premio: "Había brasileños, uruguayos, paraguayos, americanos, mexicanos... esto para nosotros es una vidriera mundial".
El reconocimiento, sin embargo, trasciende el trofeo.
"Hace más de seis años tenemos toros entre los más vendidos del país. Ahí está el premio real: cuando tus colegas usan tus toros para hacer sus novillos, sus madres y sus reproductores. Ese es el premio mayor. Pero esto, olvidate, también es un gran premio", concluyó Bastía.
Nombre emblemático
Además de su desempeño en la pista, el campeón llamó la atención por su nombre: RIP. Bastía contó que la elección responde a una tradición de la familia Mammoliti, aficionada a bautizar a sus reproductores con personajes de series y películas. "Es por una serie de la que Maxi es fanático. Antes tuvimos a Obi-Wan, por Star Wars, y ahora vino RIP, por Yellowstone", explicó.
Lejos de ser una simple anécdota, el nombre ya quedó ligado a uno de los mayores logros de la Cabaña Don José. Desde ahora, el toro iniciará una nueva etapa como reproductor, difundiendo su genética en rodeos de todo el país y también del exterior, prolongando desde La Dulce un trabajo de selección que encontró en Palermo la máxima recompensa.///
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