El Industrial: recuerdos de un colegio simbólico de la ciudad
Fue la primera escuela técnica y en la construcción de su edificio trabajaron los propios alumnos, Formó a generaciones de profesionales
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RAÚL JÁUREGUI
Redacción
El recuerdo del Industrial, primera escuela técnica con la que contó Necochea, fue el tema principal de la columna histórica que cada semana integra el programa “Desde temprano”, que se emite por Ecos Radio.
En el comienzo se apuntó que en tiempos en lo que el Ministerio de Educación de la Nación impulsó las escuelas técnicas en todo el país, bajo la impronta de los planes de estudio de la escuela piloto "Otto Krause" de Buenos Aires, el 21 de mayo de 1953 se constituyó la Escuela Nacional de Educación Técnica Nº 1 “Gral. Mariano Necochea”, rápidamente bautizado como el Industrial.
El mismo brindaba el título el de Técnico Mecánico Nacional, que habilitaba para ingresar, sin examen, a facultades de Ingeniería.
De ese comienzo hay un caso curioso, ya que en Industrial nació en el seno del Colegio Nacional “José Manuel Estrada”, con el que tuviera una rivalidad, entre comillas. En el aula magna del edificio de calle 57 entre 58 y 60 se realizó el acto inaugural y se labró el acta constitutiva de la nueva escuela técnica de la ciudad.
Treinta y seis alumnos integraron la primera matrícula, y años después el Industrial tendría sede en una casa alquilada en calle 60, entre 51 y 53
Con la enseñanza en sus primeros tiempos de las especialidades de técnicos electromecánicos y maestros mayores de obra y con aprendizajes de herrería fundición y tornería, la escuela tenía su fuerte en los talleres, que por varios años funcionaron en un amplio galpón donde hoy en día existe la agencia “Marino” de automotores, en 59 casi Diagonal.
Consolidando el modelo de escuelas-fábricas, las técnicas como el Industrial se caracterizaban por el guardapolvo gris de los alumnos y una fuerte formación de trabajos manuales.
Para crearlas el Estado entendió que necesitaba trabajadores calificados para sostener el crecimiento de industrias como la metalúrgica, la mecánica y la construcción en la década del 50 del siglo pasado.
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Compromiso de sus alumnos
En cuanto a la concreción de su sede propia del Industrial, ubicada al lado del Puente Colgante, sobre Jesuita Cardiel, la misma empezó a gestarse a principios de la década del 60. Allí la escuela consolidó su identidad para siempre.
Una característica de este centro educativo fue en sus comienzos la fuerte identidad de sus alumnos con el establecimiento, colaborando por caso en la construcción de su edificio, junto a docentes y directivos de la escuela. Los chicos que estudiaban para ser maestros mayores de obra colocaron ladrillos y revocaron paredes de esa nueva sede.
En la columna radial también se habló a una característica que distinguió las primeras décadas de la escuela lindera al puente Colgante: debido a la característica de sus carreras, la ENET Nº 1 tenía una matrícula exclusivamente masculina.
Duelos verbales y deportivos
En el folclore de enfrentamientos de alumnos, para diferenciarse del Nacional y otros colegios, por años los chicos del Industrial entonaban cánticos “de tono alto”, donde ensalzaban que el Industrial era un “colegio de varones, colegio sin igual”, menospreciando a escuelas con matrícula mixta.
Con el avance de los años y los cambios sociales, las mujeres se sumaron como alumnas a la matrícula al Industrial, quedando olvidado el polémico cántico.
En la década del 70 la porfía se trasladaba a las competencias interescolares, entre ellas el vóleibol, llenándose las tribunas del Piso de Deportes para ver los enfrentamientos de escuadras que contaban, por el lado del Industrial con un buen jugador como Hugo “La bruja” Fiorentino, varios años después entrenador ayudante de campo de Jorge Bellendier en el recordado equipo de Luz y Fuerza que ganara la Liga Nacional de Voley.
Y del otro lado, es decir por el colegio Nacional, jugaba Esteban “Mono” Martínez, quien más adelante fuera cuatro veces olímpico e integrante de una camada histórica del vóley nacional junto a Hugo Conte y Waldo Kantor, entre otros, ganando la medalla de bronce en los Juegos de Seúl.
Los duelos eran apasionantes y con cruces fuertes en las tribunas.
Profesores recordados
En el historial del Industrial hubo profesores y directores quedaron en el recuerdo de sus alumnos para siempre. Por caso en los primeros tiempos dirigieron la escuela Mauricio Schwarman y Alberto Sagredo.
También se mencionó en “Desde temprano” a docentes como los hermanos Horacio y Rubén García; Carlos y Mario Arru; Juan Carlos Gómez, Rogelio Sarrichio, Carlos Vallota, Julio Perrota, Martín Paolini, Jorge Jorgensen, Luis Mansilla, Adar Iriart Urruti, “Nino” Orler, Saul Müller, Juan Alberto Arano, Eloy Juez, “Toto” Teodori, Osvaldo Zapettini, José “Pepe” Osinalde, Ernesto Martínez Santos, Aníbal Vanoli, Adriana Carricart, Roberto González Mendizábal, Luis Zanetta, Manuel Blanco, Camilo López y Celina Evangelista, entre otros
La historia del recordado Industrial culminaría en la década del 90, más precisamente durante el mandato de Carlos Menem, cuando las escuelas técnicas fueron traspasadas de la Nación a la Provincia y allí su nombre derivó al actual: Escuela Técnica N° 2 "General Mariano Necochea".
Con los años, la educación técnica de la ciudad dejó de depender de una sola institución y comenzó a expandirse: así se sumaron la Escuela Técnica Nº 1 “Ing. Mario A. Elpuerto y la Técnica Nº 3 “Nikola Tesla”.
Las tres escuelas técnicas de Necochea combinan tradición y modernidad y han incorporado nuevas especialidades (como alimentos o energías renovables) posibilitando una salida laboral concreta.
Sin embargo para los nostálgicos el Industrial ha sido un símbolo de educación pública y técnica, que marcó a generaciones y acompañó el desarrollo productivo de la ciudad.
La columna completa sobre el Industrial se puede encontrar en el Spotify de Ecos Radio.
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