El impacto de un proyecto que responde a una necesidad real
La firma 180º Innovación en Máquinas creó un ascensor hidráulico para piletas y piscinas que ayuda a personas con movilidad reducida
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Lo que comenzó como una solución casi artesanal a una persona con movilidad reducida que debía ingresar a la pileta de un club, dio lugar un emprendimiento que ha tenido un notable impacto entre los usuarios y ya ha trascendido a nivel nacional.
La firma 180º Innovación en Máquinas, surgida en San Cayetano, desarrolla ascensores hidráulicos, un dispositivo que no sólo facilita el acceso al agua sino que transforma la experiencia cotidiana de quienes durante años dependieron de terceros para algo tan simple como ingresar a una piscina.
Pablo Olea, junto al social manager de la empresa, Genaro Camusso, fueron entrevistados en el programa “Lo dije o lo pensé”, que se emite por Ecos Radio, donde repasaron el origen de la iniciativa, su crecimiento y el impacto humano que descubrieron casi sin buscarlo.
“Lo que nosotros hacemos es un dispositivo hidráulico que funciona con agua, está hecho en acero inoxidable y, para resumirlo, es una silla que tiene un movimiento ascendente y descendente y gira a 180 grados”, explicó Olea.
El sistema se instala sobre el borde de la piscina y permite que el usuario controle el ingreso y la salida del agua de manera autónoma.
Detrás del desarrollo técnico hay una historia profundamente humana.
La idea nació mientras Olea colaboraba en un club de San Cayetano con pileta climatizada. Allí observó una escena que cambiaría su mirada.
“Había una persona que necesitaba de la ayuda de terapeutas que lo metían y lo sacaban; era una situación un tanto dura y difícil”, recordó.
El momento decisivo llegó casi por casualidad. “Un día que voy a reparar algo al club, va la persona con uno de los terapistas y me piden una mano para sacarlo. Me dicen: ‘hay que hacer fuerza’. Ahí es como que te cae la ficha”, explicó.
Esa experiencia lo llevó crear un primer prototipo de un ascensor artesanal funcional. Pero la verdadera dimensión del proyecto apareció tiempo después, en un encuentro inesperado.
“Un día me llaman por teléfono de la pileta porque la persona que lo usaba pedía que fuera. Cuando voy, me pidió si me podía agachar y me dio un abrazo. Me dijo: ‘Me cambiaste la vida’. Ahí es cuando entendés que un pedazo de hierro soldado le cambia la vida a alguien”, relató.
El salto inesperado
Durante un tiempo, el crecimiento fue silencioso, hasta que las redes sociales hicieron viral el emprendimiento.
“Fue un boom desde que llegó Genaro al equipo como comunity manager. Al viralizarse dos videos que él hizo, hemos llegado a muchísimas personas y tenemos cualquier cantidad de comentarios que te dicen que ese es el camino”, señaló Olea.
Genaro Camusso explicó que la estrategia comunicacional tuvo un objetivo claro: que el producto llegara a quienes realmente lo necesitaban.
La respuesta del público confirmó ese camino. “Es muy gratificante saber que se está ayudando a la gente verdaderamente. Se nota con todo el cariño y el apoyo”, agregó.
Escuchar antes que vender
Uno de los rasgos distintivos del proyecto es el vínculo directo con los usuarios, algo que ambos entrevistados remarcaron como parte esencial del trabajo cotidiano.
“Detrás de un mensaje para comprar un ascensor hay una necesidad real, hay una historia, hay padecimiento”, explicó Camusso. “Uno se pone en ese lugar primero que todo”.
Por eso, la empresa decidió responder cada consulta de manera personalizada. “Es muy importante darse el tiempo para poder responderle uno a uno. Queremos que se sientan cómodos con nosotros para poder dar un buen asesoramiento, porque cada situación es diferente”, sostuvo.///
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