“El HPV es muy frecuente y por eso es clave realizar controles”
La médica Luz Fernández Orejas explicó detalles de la enfermedad
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ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ
Para Ecos Diarios
El virus del papiloma humano (HPV) es una de las infecciones de transmisión sexual más frecuentes en el mundo. Aunque muchas veces no presenta síntomas, algunos de sus tipos pueden provocar lesiones que, si no se detectan a tiempo, pueden derivar en cáncer. Por eso, especialistas del sistema de salud insisten en la importancia de la prevención, los controles periódicos y la vacunación.
La médica tocoginecóloga del hospital municipal y encargada del área de patología cervical, Luz Fernández Orejas, explicó que el HPV —virus del papiloma humano— se transmite principalmente por contacto sexual. “Es una infección de transmisión sexual y existen más de 200 serotipos diferentes”, señaló.
Según detalló la profesional, estos virus se clasifican en dos grandes grupos: los de bajo riesgo y los de alto riesgo u oncogénicos. Los de bajo riesgo, principalmente los tipos 6 y 11, son los responsables de la aparición de verrugas genitales o condilomas. Si bien son altamente contagiosos, no suelen provocar cáncer. “Son virus muy contagiosos, pero no malignos”, explicó.
En cambio, los HPV de alto riesgo son los que generan mayor preocupación desde el punto de vista médico. Algunos de estos tipos pueden producir lesiones que con el tiempo evolucionen hacia distintos tipos de cáncer.
“Hay varios serotipos que tienen predilección por el cuello del útero, que es lo que buscamos detectar a través del Papanicolau. Pero también pueden afectar otros órganos como el ano, la vagina, la vulva, el pene o la orofaringe”, indicó.
Por este motivo, la especialista remarcó que la prevención no solo debe centrarse en el cuello uterino, aunque allí es donde se realizan la mayoría de los controles
ginecológicos.
Transmisión y síntomas
El HPV se transmite principalmente a través del contacto sexual. Esto incluye relaciones vaginales, anales u orales, aunque también puede contagiarse por contacto piel con piel en la zona genital.
“Muchas veces la infección es asintomática”, explicó la médica. En algunos casos aparecen verrugas genitales, mientras que en situaciones más avanzadas (sobre todo en mujeres) pueden presentarse sangrados fuera del período menstrual.
Debido a que la mayoría de las veces no genera síntomas, la especialista destacó la importancia de realizar controles ginecológicos periódicos, especialmente el Papanicolau, que permite detectar lesiones tempranas en el cuello del útero.
Cuando el Papanicolau detecta lesiones de bajo grado, el tratamiento suele consistir en un seguimiento periódico.
“En esos casos se realiza un control con Papanicolau cada seis meses durante dos años para evaluar cómo evoluciona la lesión”, explicó Fernández Orejas.
En muchos casos, el propio sistema inmunológico logra eliminar el virus y los estudios posteriores vuelven a dar resultados normales. Sin embargo, algunas lesiones pueden persistir o progresar.Si se detecta una lesión de alto grado, el tratamiento habitual consiste en un procedimiento llamado conización o biopsia ampliada, mediante el cual se extrae una pequeña porción del cuello uterino para eliminar el tejido afectado.
Tras la intervención, la paciente continúa con controles cada seis meses durante dos
años para asegurar que no haya recurrencias. En los casos en que la enfermedad ya se ha convertido en cáncer, el tratamiento dependerá del tamaño de la lesión y del grado de invasión del tejido. Puede incluir
cirugía, quimioterapia o radioterapia.
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Vacunación y prevención
Uno de los principales avances en la prevención del HPV es la vacuna. Actualmente, el calendario nacional de vacunación incluye la vacuna cuadrivalente, que protege contra cuatro cepas del virus: 6, 11, 16 y 18.
Estas últimas dos son responsables de la mayoría de los cánceres relacionados con HPV.
“La vacunación previene alrededor del 90% de los cánceres asociados a este virus”, explicó la entrevistada.
La normativa actual establece una única dosis para niñas y niños de 11 años, edad en la que se aplica dentro del calendario oficial.
En adultos, la vacunación también puede realizarse, aunque en ese caso el esquema recomendado es de tres dosis, y los estudios han evaluado su eficacia hasta los 45 años. En la actualidad, también se sumó, de forma preventiva, a realizar el examen de detección de HPV junto con el PAP .
La médica subrayó que la vacuna es más efectiva cuando se administra antes del inicio de la vida sexual, ya que en ese momento el organismo aún no ha estado expuesto al virus.
El rol del preservativo
El uso del preservativo también es una herramienta importante para reducir el riesgo de
transmisión del HPV. Sin embargo, la especialista aclaró que no elimina por completo la posibilidad de contagio.“El preservativo disminuye el riesgo, pero no lo evita totalmente porque no cubre toda
la piel genital”, explicó Fernández Orejas.
Y finalizó: “la prevención más efectiva se basa en una combinación de vacunación, controles periódicos y prácticas sexuales cuidadas. La detención temprana es clave para evitar complicaciones y tratar las lesiones antes de que evolucionen hacia enfermedades más graves.”
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