El guía de los gigantes: la importante labor de ingresar y egresar buques a Puerto Quequén
Se celebra el Día del Práctico. Cristian Meyer Arana es uno de los que asume la enorme responsabilidad en la terminal local
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Este lunes 20 se celebra el Día del Práctico, y en ese marco Ecos Diarios dialogó con Cristian Meyer Arana, marino mercante de 55 años que desde 2002 se desempeña como práctico en la zona de Puerto Quequén y Puerto Mar del Plata.
“Soy marino mercante y desde hace más de veinte años trabajo como práctico en esta zona”, se presenta con naturalidad, como quien describe una rutina que, en realidad, requiere precisión, conocimiento y una gran cuota de responsabilidad.
Egresado de la Escuela Nacional de Náutica, Meyer Arana explica que el saber que define a un práctico no se aprende en los libros. “Esto no se estudia de ningún manual. Es una transmisión de conocimientos y de experiencias, principalmente. Los prácticos aprendemos de otros prácticos en ejercicio. Esa es la clave de esta profesión, que conlleva muchísima responsabilidad”, asegura.
Legado familiar
En su caso, además, el oficio tiene una fuerte raíz familiar: “Soy hijo de práctico. Mi padre trabajó en este puerto desde 1970 hasta poco antes de que yo ingresara. Empecé a venir al puerto desde muy chico”, recuerda.
Esa herencia se combina con una tarea que exige vigilancia constante y destreza física. “El momento más peligroso es el abordaje al barco, porque pueden producirse lesiones en brazos o piernas por movimientos bruscos o golpes. Es un trabajo riesgoso, que requiere estar siempre despierto y atento.”
A lo largo de los años, confiesa, las maniobras complejas se repiten. “No tengo una que recuerde como la más difícil. Con el tiempo, esas situaciones se reiteran. No buscamos trabajar al límite, pero a veces las condiciones se dan así y toca maniobrar con gran dificultad y estrés.”
El conocimiento del clima local también es una herramienta esencial. “Parte de nuestra función es conocer la meteorología del lugar. En verano se generan tormentas muy cortas pero violentas, con lluvias intensas y vientos fuertes. Incluso puede darse algún tornado. Lo que uno debe evitar es maniobrar bajo esas circunstancias”, explica.
Sin días ni horarios fijos
El ritmo del puerto, por su parte, no entiende de horarios ni feriados. “No hay días ni horarios fijos. Somos tres prácticos en Necochea, y las maniobras pueden surgir de madrugada o durante el día. A veces se avisa con cuatro o cinco horas de anticipación, otras con menos. Es un trabajo difícil de organizar, pero uno se acostumbra.”
El proceso de ingreso de un buque comienza cuando el práctico sale en la lancha de practicaje al encuentro del barco, a unos cinco o seis kilómetros del extremo de la escollera sur. “Ahí subo al buque y entro en contacto con el capitán en el puente de mando. Le explico qué maniobra vamos a realizar, qué debe hacer su tripulación, y luego me comunico por radio con los remolcadores, el de proa y el de popa”, detalla.
El canal de acceso a Quequén suele sorprender a los capitanes extranjeros: “Lo ven estrecho y siempre lo comentan. Les llama la atención cómo se puede maniobrar con precisión en un espacio tan reducido.”
Más fácil que antes
Respecto a la evolución del puerto, Meyer Arana destaca las mejoras alcanzadas en los últimos años. “Se han realizado obras que permitieron una mejora sustancial. Hoy se pueden cargar buques a mayor calado y maniobrar en condiciones meteorológicas más exigentes”, señala. Sin embargo, recuerda que no siempre fue así: “En mis comienzos era más difícil. No existía un contrato de dragado como el actual y no había una profundidad garantizada. Se trabajaba con márgenes más ajustados, pero siempre procurando que el comercio y la actividad del puerto no se vieran afectados.”
Con serenidad y orgullo, Cristian Meyer Arana representa a quienes, desde el mar y con precisión milimétrica, mantienen en movimiento el corazón productivo de Quequén y, con él, una parte vital de la economía argentina.
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