El día después para el comprador del Complejo Casino
Una decisión política, el remate del importante solar situado frente al mar, busca cerrar tres décadas de debates y deliberaciones sobre uno de los inmuebles más emblemáticos de Necochea
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Por Jorge Gómez
Para Ecos Diarios
La subasta pública del Complejo Casino de Necochea prevista para este miércoles 10 de junio representa mucho más que una operación inmobiliaria. Para sus impulsores, constituye el punto culminante de una discusión que atravesó a la ciudad durante más de treinta años y que ningún gobierno logró resolver de manera definitiva.
El proceso llega a esta instancia luego de una fuerte decisión política de la gestión del intendente Arturo Rojas, que impulsó la venta del complejo mediante subasta pública y obtuvo en diciembre de 2025 el respaldo de una amplia mayoría del Concejo Deliberante. La ordenanza fue aprobada en su momento por 18 de los 20 concejales, un dato que el oficialismo siempre destacó como una muestra de consenso frente a un problema que se arrastra desde hace décadas.
La historia del inmueble explica buena parte de la trascendencia de la jornada. Hace aproximadamente treinta años, el Estado Nacional transfirió el complejo a la Provincia de Buenos Aires y, en el mismo acto administrativo, la Provincia lo cedió a la Municipalidad de Necochea. Hasta entonces, el inmueble estaba bajo la órbita de la Lotería Nacional.
Desde aquel momento comenzó un extenso debate acerca de cuál debía ser el destino de uno de los edificios más emblemáticos del frente costero local.
Durante tres décadas se sucedieron intentos de mantenimiento y restauración, presencia de concesionarios, estudios, proyectos, propuestas de recuperación, intentos de cesión del solar, iniciativas de todo color y pelaje, anuncios de inversión y debates políticos que nunca llegaron a materializar una solución definitiva.
Mientras tanto, el deterioro edilicio avanzó año tras año.
Los incendios que destruyeron parte de las instalaciones, el cierre de sectores completos del edificio y el progresivo deterioro de las estructuras terminaron convirtiendo al Complejo Casino en una de las principales preocupaciones urbanísticas de la ciudad.
En ese contexto, la administración encabezada por Arturo Rojas optó por impulsar un camino distinto. O sea desprenderse del inmueble mediante una subasta pública, bajo un esquema que obliga al futuro propietario a cumplir una serie de compromisos urbanísticos, patrimoniales y de inversión.
La decisión no estuvo exenta de controversias. Diversos sectores políticos, profesionales y vecinales cuestionaron la venta de un patrimonio considerado emblemático para la comunidad. Otros, en cambio, sostuvieron que el deterioro acumulado y la incapacidad municipal para afrontar una recuperación integral hacían necesaria una solución extraordinaria.
La discusión incluso llegó a la Justicia. Cuando el proceso de subasta ya estaba encaminado, una medida cautelar dictada por el Juzgado Contencioso Administrativo de Necochea suspendió momentáneamente el remate previsto para febrero de este año.
Sin embargo, la Cámara de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo de Mar del Plata revocó posteriormente este otoño esa decisión, permitiendo que el procedimiento siguiera adelante y habilitando la realización de la subasta.
Con ese escenario despejado, todo indica que la empresa Toda Vela Mar S.A., única oferente inscripta en el proceso, quedará en condiciones de convertirse en la nueva propietaria del complejo.
Pero la compra será apenas el primer paso. La ordenanza aprobada por el Concejo Deliberante establece una serie de obligaciones que deberán cumplirse durante los próximos años. El proyecto aprobado divide el predio en distintos sectores con usos específicos y pautas urbanísticas determinadas.
Uno de los puntos centrales es la preservación del funcionamiento del Casino en el área principal del complejo. La normativa establece la obligación de reservar espacios para esa actividad dentro del desarrollo futuro.
Al mismo tiempo, exige la recuperación y puesta en valor del edificio histórico respetando sus características arquitectónicas esenciales, consideradas parte del patrimonio urbano de Necochea.
La iniciativa habilita además la construcción de desarrollos residenciales, hoteleros, gastronómicos, comerciales y turísticos en distintas áreas del predio, aunque sujetos a indicadores urbanísticos y condiciones específicas previstas en los anexos técnicos.
La ordenanza y su anexo también contempla la recuperación de espacios públicos, áreas verdes y sectores de circulación peatonal, buscando mantener la integración del complejo con el frente marítimo y con el Parque Miguel Lillo.
Otra de las exigencias relevantes está vinculada con la infraestructura.
Los estudios incorporados al expediente señalan la necesidad de ampliar redes de agua potable, adecuar el sistema cloacal y mejorar los desagües pluviales para acompañar la magnitud del desarrollo proyectado.
Es decir, la inversión requerida va mucho más allá de la recuperación de los edificios existentes.
En paralelo, la normativa prevé futuras evaluaciones ambientales y urbanísticas destinadas a medir el impacto de las nuevas construcciones sobre el entorno costero.
Un capítulo particular merece el sector correspondiente al antiguo anfiteatro y al área del Teatro Auditorium.
Ese espacio quedó fuera de la valuación principal realizada para la subasta y mantiene una situación diferenciada dentro del esquema aprobado por el Concejo Deliberante.
La intención expresada en la ordenanza es preservar la posibilidad de una futura recuperación específica de ese sector, que quedó especialmente afectado por el triste incendios y el deterioro de los últimos años.
La venta también establece el destino de los recursos que ingresarán a las arcas municipales. Se recuerda que, según la ordenanza, el 70 por ciento de los fondos obtenidos deberá destinarse a obras públicas, mientras que el 30 por ciento restante podrá utilizarse para otros fines municipales, priorizando servicios esenciales y mantenimiento.
Por eso, más allá de la cifra que surja de la subasta, el verdadero examen comenzará después.
Este miércoles 10 de junio puede cerrar una discusión de treinta años sobre qué hacer con el Complejo Casino. Pero a partir del día siguiente comenzará otra etapa que será verificar si las obligaciones asumidas por el comprador se traducen efectivamente en inversiones, recuperación patrimonial y desarrollo urbano.
Para muchos, la jornada marcará un momento bisagra en la historia reciente de Necochea. Para otros, apenas el comienzo de una nueva discusión.
Lo cierto es que, después de tres décadas de proyectos inconclusos, la ciudad está a punto de ingresar en un escenario completamente diferente para uno de sus símbolos más representativos.
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