El año en que Armando quería adelgazar
Hace 50 años, el 11 de enero de 1976, Ecos Diarios publicó una entrevista al presidente de Boca Juniors. El equipo xeneize realizaba su pretemporada aquí
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JUAN JOSE FLORES
Redacción
“Este es mi almuerzo de hoy, estoy tratando de mejorar la línea”. Esto decía Alberto J. Armando, presidente de Boca Juniors, mientras comía una manzana y leía la novela “Petróleo”, de Jonathan Black.
Así lo encontró el cronista de Ecos Diarios el sábado 10 de enero de 1976, tras la llegada del dirigente a Necochea.
El título del artículo publicado al día siguiente en el diario no fue tan bucólico: “No hemos venido a cortar cabezas”.
Armando había llegado a la ciudad el viernes 9 por la tarde acompañado del dirigente Luis Bortnik y amigos personales.
“El renombrado titular boquense accedió gentilmente al diálogo una vez concluida su reducida comida y luego que cerrara el grueso libro —’para esta noche debo terminarlo, son seis horas de lectura’— iniciamos nuestras preguntas”, relata la crónica.
¿Su viaje a Necochea se debe exclusivamente a la búsqueda de una solución con los jugadores que aún no han firmado contrato?, preguntó el periodista.
“He venido a Necochea porque había prometido hacerlo. Además hace muchos años que deseo que el equipo venga a este hermoso lugar a realizar su preparación, por lo cual la elección de Lorenzo me pareció muy acertada, ya que a él se debe el que estemos ocho días aquí y luego otros ocho en Córdoba”, afirmaba el histórico presidente.
“¿Pero su viaje será aprovechado para solucionar definitivamente el asunto con los 'rebeldes'?”, insistía el periodista.
“Vean, en primer lugar hay que aclarar varios puntos. No hemos venido aquí a cortar cabezas ni mucho menos. Se ha tejido un drama con lo que no es más que una situación que requiere un diálogo y es lo que haremos”, explicaba el dirigente.
Y luego agregaba: “Hay que recordar que de 25 jugadores solamente seis no arreglaron todavía: Potente, Nicolau, García Cambón, Vidallé, Trobbiani y Tarantini son los que no firmaron aún, pero tenemos la mejor disposición para que lo hagan”.
“Y ellos deben también tenerla, porque no en cualquier lado ganarán lo que en Boca, donde redondean once millones por mes, aunque ellos digan que sólo cobran cinco o seis porque réditos les lleva la diferencia”, señalaba.
Y luego decía una frase que reflejaba cómo funcionaba el profesionalismo en aquella época: “Pero este no es asunto de Boca. Aparte, cobran también cuando están de veraneo, lo que no ocurre en otras entidades”.
“Repito, estamos dispuestos a dialogar, pero no a aceptar nada raro, los jugadores no deben olvidarse que tienen contrato por dos años y que las mejoras que pretenden llegarán siempre y cuando sean razonables”, argumentaba Armando.
Al final de la entrevista, consultado sobre si se había pensado en nuevas incorporaciones, Armando afirmaba: “Nada puedo adelantarles. El lunes regreso a la Capital y recién ese día tendremos novedades al respecto. Posiblemente logremos algún pase más”.
Necochea trae suerte
Necochea era un punto habitual para las pretemporadas de los grandes clubes de fútbol en los años 70's. En 1975, vino el River Plate de Angel Labruna con un plantel de estrellas que incluía a Norberto Alonso, Ubaldo Filliol, Juan José López, Oscar Más, Daniel Passarella, Reynaldo Merlo y un joven Alejandro Sabella.
Como al parecer Necochea traía suerte, el Toto Lorenzo quiso hacer temporada aquí y no se equivocó.
Con figuras como Gatti, Trobbiani y Mastrángelo, aquel histórico año comenzó con un amistoso ante Rivadavia.
El equipo de Juan Carlos Lorenzo disputó en aquel 1976 dos torneos: el Metropolitano y el Nacional y ganó ambos.
El Nacional tuvo un sabor especial, ya que en una final única en cancha de Racing, se enfrentó a River.
Esta súper final fue la primera en la que los dos grandes se disputaron un campeonato mano a mano.
El torneo se dividió en cuatro zonas, Boca logró la suya y en las siguientes fases fue eliminando a sus rivales hasta lograr el máximo objetivo en un partido inolvidable.
El partido se jugó el 22 de diciembre de 1976 y Boca lo ganó 1 a 0 con un “gol fantasma” de Rubén “Chapa” Suñé.
Una falta de Passarella a “Toti” Veglio en la puerta del área, permitió a Suñé ubicar la pelota y patear cuando Fillol todavía acomodaba la barrera.
Aunque, según datos oficiales aquel día en la cancha de Racing había 69.099 espectadores, la realidad es que entre invitados, seguridad, periodistas e infiltrados, hubo más de 100.000 personas.
Hacer la pretemporada aquí parece haberle dado suerte a Boca y eso hizo que muchos técnicos “cabuleros” eligieran nuestras playas años después e impusieran aquella frase hoy casi olvidada: “Necochea trae suerte”.
En el caso de Boca y Armando, aquel 1976 fue el inicio de una época afortunada: dos copas Libertadores (1977 y 1978) y una Intercontinental (1977).
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