Dungeon Elf: el manga que explica quién pone los cofres en los videojuegos
En Ecos Radio, Néstor Ortiz presentó una obra que combina juegos de rol, comedia y slice of life
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Durante una entrevista en el programa “Lo dije o lo pensé” de Ecos Radio, el docente y columnista Néstor Ortiz presentó una nueva recomendación del mundo del manga que combina fantasía, humor y elementos propios de los juegos de rol. Se trata de Dungeon Elf, una obra reciente que ya comenzó a circular en el mundo hispano y que propone una mirada diferente sobre los universos de aventura del género “dungeon”.
En el aire, Ortiz introdujo la idea central de la historia con una pregunta que funciona como disparador narrativo: “¿Quién pone los cofres?”, en referencia a uno de los elementos clásicos de los videojuegos y juegos de rol. A partir de allí, explicó que la obra se construye sobre ese misterio: quién es el encargado de colocar las recompensas al final de cada calabozo, tras superar enemigos, trampas y jefes finales.
La historia gira en torno a una elfa que recorre distintos mundos y dungeons —laberintos subterráneos, islas flotantes o escenarios acuáticos— cumpliendo precisamente esa tarea. “Es un manga que mezcla comedia, slice of life y fantasía, pero con la mecánica del juego de rol muy presente”, describió el columnista durante su participación. En ese sentido, destacó que no se trata únicamente de una aventura épica, sino de pequeñas historias autoconclusivas que construyen el universo general.
Uno de los aspectos que más resaltó Ortiz es el tono del relato, que combina humor con referencias constantes a la lógica gamer. En distintos pasajes, los personajes funcionan como si fueran parte de un sistema de juego, con niveles, categorías de enemigos y descripciones técnicas típicas del rol. “El mundo está armado como si fuera un videojuego, pero contado como un cuento”, sintetizó.
La protagonista, según explicó, atraviesa diferentes escenarios enfrentándose a criaturas y jefes que incluso reconocen su paso a lo largo del tiempo. “Hace cien años que no nos vemos”, llega a decirle un dragón en una de las escenas, lo que refuerza la idea de un universo con continuidad y memoria.
Además del componente fantástico, el manga incorpora momentos cotidianos que humanizan a la protagonista, como la necesidad de comer o resolver situaciones simples dentro de cada misión. Ese contraste entre lo épico y lo cotidiano es uno de los puntos que más llamó la atención en la columna.
Finalmente, Ortiz adelantó que la obra ya cuenta con varios tomos recopilatorios en Japón y que su edición en español recién comienza a difundirse.
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