Domingo 24 de marzo de 1996
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Ya no se formaban más colas en el Registro Civil
Durante mucho tiempo había resultado una odisea hacer un trámite en esa dependencia. Ahora, contaba con personal suficiente
Las aglomeraciones de personas fastidiadas por la demora en la atención habían desaparecido. Ya no se formaban extensas colas en las oficinas del Registro Provincial de las Personas, que funcionaban en el Centro Cívico, como ocurría durante largo tiempo, debido a la escasa cantidad de personal con que había contado esa dependencia.
Aunque la concreción de algunos trámites tardaba aún demasiado tiempo para la época, esto no obedecía a deficiencias de la oficina local, a cargo de la escribana Lilia Torres de Pereyra, sino a los mecanismos vigentes. El Documento Nacional de Identidad (DNI) se recibía ocho meses después de iniciar el trámite y su renovación (por extravío o deterioro) insumía entre cuatro y seis meses.
Estas demoras obedecían a que los papeles de tramitación eran enviados al centro concentrador de documentación de la Provincia de Buenos Aires y posteriormente al Registro Nacional de las Personas, antes de ser remitidos a Necochea para sus destinatarios.
Pero la atención al público en la oficina del Registro Civil se había agilizado notablemente, desde que tiempo atrás se había superado un problema que hasta entonces era crónico: la escasez de personal.
La situación había podido ser revertida con la incorporación de dos jóvenes a través del Plan Dual, mediante el cual el Estado brindaba trabajo a adolescentes que cursaban estudios. También influía que se había sumado un empleado municipal (en calidad de préstamo) y otro joven que había aportado el Ministerio del Menor (aunque este último se trasladaría posteriormente a Mar del Plata), así como una agente del Registro Nacional de las Personas.
El plantel permanente del Registro estaba compuesto por cinco personas, incluida su titular, de manera que, en total, trabajaban en ese momento 10 personas.
La escribana Elba Lilia Torres de Pereyra se había manifestado satisfecha por la mejora en la atención al público, destacando que los "chicos del Plan Dual eran muy voluntariosos, con ganas de aprender, muy predispuestos para trabajar", señalando que brindaban "un aporte muy importante", que había contribuido a "subsanar los graves inconvenientes que tenían".
Tarde película
Un importante número de chicos había disfrutado de la película “Amos del Universo”, que se había proyectado gratuitamente en el Cine Gran Ocean, auspiciado por Ecos Diarios, como parte de los festejos en el año del 75º aniversario de su fundación.
En una tarde ideal para disfrutar del cine, cientos de chicos habían concurrido, invitados en forma gratuita por el matutino, a presenciar esta superproducción de acción y aventuras, que contaba con espectaculares efectos especiales.
Minutos antes de comenzar la función, los niños habían hecho la habitual “cola” para ingresar a la coqueta sala cinematográfica, ubicada en la villa balnearia, ansiosos ante el inicio de la proyección de la película, acompañados de sus mayores.
Entre ellos se encontraban delegaciones del Hogar de Niños Pieres y del Hogar de Niñas Stella Maris, así como también grupos escolares, que habían recibido durante la semana anterior, a través del Consejo Escolar de Necochea, las entradas para acceder gratuitamente a este espectáculo.
El filme tenía como protagonista al personaje de dibujos animados He-Man. Era protagonizado por Dolph Lundgren, en el papel del héroe de Greyskull, y Frank Langella, como su archienemigo Skeletor.
La sala se había visto colmada por los niños, que pudieron disfrutar en la oscuridad de una historia en la que He-Man llegaba a nuestro mundo en busca de la llave cósmica, un curioso artefacto que tenía la cualidad de abrir puertas a otras dimensiones.
Obras y proyectos
Una serie de obras había venido concretando la Asociación Vecinal del Barrio Sudoeste, con el propósito de continuar avanzando en materia de comodidades en su sede social, que permitieran brindar más servicios a un amplio sector de la ciudad.
El presidente de la entidad, Daniel Diez, junto a la secretaria Rosa Giordano, habían señalado que los principales esfuerzos se centralizarían en la construcción de una biblioteca en la parte alta del inmueble de calles 58 y 81.
Ya había sido instalada una escalera y un ventanal, contándose con todos los materiales necesarios para emprender la obra, aunque todavía no se había reunido el aporte económico para la mano de obra.
Por otra parte, se habían comenzado a realizar trabajos de pintura en todo el frente y el interior del local vecinalista, donde se desplegaba una intensa actividad comunitaria.
Lamentablemente, algunos jóvenes desaprensivos se encargaban de escribir leyendas en las blancas paredes del exterior, arruinando la estética del lugar.
Diez y Giordano habían manifestado que en abril próximo se reanudaría la tarea que se desarrollaba anualmente en el amplio salón de la Asociación Vecinal, volviéndose a llevar adelante las clases de gimnasia —intentando conseguir más aparatos—, costura, plástica, yoga, entre otras.
Allí además se suministraba diariamente la merienda a numerosos niños de hogares carenciados, contándose con el aporte de la firma textil “Aguamarina”, que concedía los elementos indispensables para posibilitar esta tarea.
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