Domingo 17 de marzo de 1996
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Los animales silvestres del río estaban sin protección
La comuna no iba a disponer de presupuesto y de personal para contener la matanza de cisnes de cuello negro
La protección y cuidado del medio ambiente en el distrito de Necochea contaba con una nutrida legislación vigente a partir de ordenanzas que databan desde 1992. Algunas de ellas se habían cumplido parcialmente y otras directamente no habían sido tomadas en cuenta por el Departamento Ejecutivo.
De acuerdo a un relevamiento realizado de las normas sancionadas por el Concejo Deliberante en los últimos años, en noviembre de 1992 se había establecido una serie de prohibiciones vinculadas a la protección de las especies de animales silvestres que tienen su hábitat en la ribera del Río Quequén y Costa Bonita.
Este tema tenía actualidad al conocerse en los últimos días numerosas denuncias de muertes de cisnes de cuello negro, un ave característica del Río Quequén y del Parque Miguel Lillo.
Trascendió que el DE tendría limitaciones de presupuesto y de personal para controlar y hacer cumplir la citada ordenanza. El argumento: falta de recursos para desarrollar una política de protección y control del medio ambiente de la Municipalidad de Necochea.
A todo esto, el municipio proyectaba la instalación de señalización a lo largo del camino ribereño, informando de la prohibición de la matanza de las especies.
Mientras tanto, las entidades que componían la Red Ambiental Solidaria venían trabajando con el propósito de colaborar en este sentido.
A través de la citada ordenanza se había prohibido a los establecimientos comerciales, veterinarias, agronomías, personas físicas, ferias públicas y privadas, y vendedores ambulantes, la “comercialización, obsequio o simple tenencia de especies animales silvestres, sus productos y subproductos, así como la captura, comercialización, tenencia y destrucción de sus crías, huevos, nidos o guaridas”.
La norma había sido sancionada el 27 de noviembre de aquel año. En su texto se incluía una clasificación de lo que se entendía como fauna silvestre: animales que viven libres o independientes del hombre, en ambientes naturales y artificiales; cimarrones, que habiendo sido originalmente domésticos vuelven por cualquier causa a la vida silvestre; y bravíos o salvajes, que viven bajo el control del hombre, en cautividad o semicautividad.
En los considerandos, los ediles habían establecido aquel año que día a día se observaban numerosos actos de vandalismo que afectaban a los centenares de especies de aves presentes en el Parque, en la ribera del Río Quequén y Costa Bonita, como así también “la depredación que se realiza con tramallos”.
“Se hace necesaria la implementación de una normativa legal que garantice la vida de las mismas, algunas con riesgos de extinción, como así también penas para los infractores”, se agregó.
La ordenanza de marras, que llevaba el Nº 2680, permitía la venta de animales domésticos en aquellos casos en que intervenían criaderos autorizados y organismos del Estado.
El artículo 8º se refería a las penalidades que se incluyeron posteriormente en el Código Contravencional.
“Se aplicará una sanción de multa equivalente entre una a diez veces el precio de venta de los subproductos decomisados y la accesoria de decomiso y destrucción o incineración de los subproductos y elementos utilizados en la caza ilegal o destinados para ello”, remarcaba una de sus partes.
Instituto saneado
“El Instituto de la Vivienda provincial está ordenado; ahora sabemos la cantidad de obras que estamos realizando, cuánto hay que pagar y cuánto nos deben”, expresó el arquitecto Ricardo Joaquín Gómez, coordinador general de la delegación Mar del Plata de ese organismo, durante la entrega parcial de viviendas que realizara la Cooperativa El Conductor en el complejo que levantaba en el Barrio Oeste.
“A partir de este saneamiento se va a asistir con otros programas de viviendas a Necochea, pero esto va a depender, fundamentalmente, de la fuerza de las entidades para reclamar esos programas y también del municipio”, agregó Gómez.
El coordinador del Instituto había participado junto a autoridades municipales y de entidades intermedias de la entrega de diez viviendas realizada por la Cooperativa El Conductor y la firma Meritar S.R.L.
En esa oportunidad recibieron sus viviendas Aníbal Farías, Miguel Mailland, Mauricio Ochoa, Amalia Godoy, Lydia Cedrez, Juan Carlos Moreyra, Ana María Figueroa, Mauricio Francioni, Julio César Mailland y Juan Marcelo Sinico.
Mejor salud de los niños
“Estas jornadas son muy importantes para la pediatría, pero son mucho más importante todavía para los chicos de Necochea, porque con un grupo de pediatras que reflexionen juntos van a estar mucho mejor cuidados”, sostuvo el doctor Osvaldo Blanco, quien se desempeñaba en el Hospital Italiano de Capital Federal y como catedrático de la Universidad de Buenos Aires.
Blanco, que participó como disertante de las Jornadas Regionales de Pediatría, era necochense de nacimiento y se había formado en el Hospital Gutiérrez de Buenos Aires y en Francia, donde estuvo radicado algunos años.
Blanco destacó la importancia de estas jornadas, ya que mediante éstas los pediatras necochenses “pueden juntarse, reflexionar e intercambiar experiencias con otros profesionales del país”.///
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