Distintas maneras a la hora de activarse en el gimnasio
En su columna “Sin excusas”, Sabrina Sánchez explicó las diferencias entre entrenar y ejercitarse, el funcional, el HIIT y las particularidades de zumba y ritmos en el gimnasio
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“La fuerza se construye, la actitud se elige y las ganas se entrenan”, afirmó Sánchez al presentar su enfoque, centrado en el movimiento como herramienta para activar el cuerpo y la mente. En ese marco, explicó que no toda actividad física puede considerarse entrenamiento. “Ejercitarse es moverse, hacer una actividad, salir del sillón, y eso está bárbaro, pero como entrenamiento no lo puedo tomar”, señaló.
Según explicó, entrenar implica generar un estímulo físico concreto. “No hablo de morir ni de un extremo, sino de que el cuerpo sienta que está haciendo algo distinto a lo que viene haciendo”, indicó, y agregó: “Podés ejercitar y no entrenar y te vas a quedar a la mitad”.
Al referirse a las modalidades, diferenció el entrenamiento funcional del HIIT. “El primero trabaja con los movimientos naturales del cuerpo combinados con fuerza y con elementos”, explicó, y destacó que la dinámica varía según el profesor, el plan de entrenamiento y la planificación diaria, con estaciones cronometradas y pausas breves.
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En cambio, el segundo —modalidad que Sánchez desarrolla a través del sistema Strong— se basa en intervalos de alta intensidad. “Son ejercicios cortos, súper anaeróbicos, con recuperaciones activas de menor intensidad. No es que frenás y descansás”, aclaró. En ese sentido, sostuvo que “al subir y bajar la intensidad, el cuerpo queda confundido y eso acelera el metabolismo”.
También remarcó el rol de la música y la energía del instructor durante la clase. “Si la música está alta y el profe mantiene la energía, el alumno responde de la misma manera”, sostuvo.
Otro de los puntos abordados fue la diferencia entre dos modalidades que se llevan adelante, con la música como elemento importante en la actividad. “Zumba no es un ritmo, es una clase con muchos ritmos musicales y varios temas, cada uno con variaciones”, explicó. En contraste, indicó que en una clase de ritmos “se trabaja una sola coreografía durante toda la hora, que se construye paso a paso”.
Más allá de las disciplinas, Sánchez insistió en que la elección debe estar vinculada al gusto personal y a los hábitos saludables. “No es tanto qué podés hacer, sino qué te gusta”, afirmó, y agregó: “Todos estamos aptos para entrenar, pero hay que orientarse según la historia corporal y el momento de cada persona”.
Finalmente, destacó que no existen límites de edad para comenzar con el entrenamiento físico. “Yo empecé a entrenar a los 35 años”, contó, y subrayó que “dar el primer paso es lo que más cuesta, pero cuando se logra, es un antes y un después” en términos de salud, bienestar y calidad de vida.///
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