Cuarenta años de crónicas y pasión: Raúl Jáuregui, una vida ligada a Ecos Diarios y a Necochea
De las máquinas de escribir a la inteligencia artificial, cuatro décadas de periodismo con sello local y vocación intacta
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El recorrido de Raúl Esteban Jáuregui en el periodismo no fue casualidad, sino una construcción que comenzó en la infancia. Nacido en Necochea en marzo de 1961, sus primeros pasos estuvieron marcados por juegos que anticipaban su destino: junto a su hermano, relataba partidos imaginarios en la carpintería familiar, mientras imitaban a referentes radiales de la época.
Aunque inició estudios en ingeniería en alimentos en Luján, la influencia de su entorno y, especialmente, de su tío y padrino —corresponsal del diario El Atlántico— terminaron inclinando definitivamente la balanza hacia el periodismo.
Su debut profesional llegó en 1981 en El Atlántico, tras el servicio militar. Sin embargo, el punto de inflexión fue su ingreso a Ecos Diarios el 1 de abril de 1986, donde desarrollaría la mayor parte de su carrera. Eran tiempos de redacciones intensas, sin internet, con máquinas de escribir, humo de cigarrillos y cierres que se extendían hasta la madrugada.
Jáuregui fue testigo directo de una transformación tecnológica profunda. Desde los teletipos que se alteraban con tormentas eléctricas hasta el envío de fotografías en micros de larga distancia, el oficio exigía paciencia y precisión. Hoy, frente a la inmediatez de las redes sociales, los drones y la inteligencia artificial, reconoce un cambio radical en los tiempos, aunque sostiene que el compromiso con la información sigue siendo el mismo.
A lo largo de estas cuatro décadas, cubrió algunos de los hechos más impactantes de la región. Entre ellos, el trágico accidente en una carrera de Turismo Carretera en Quequén y el primer incendio del Casino, dos episodios que dejaron una huella profunda en la memoria colectiva. En el plano deportivo, su especialidad, tuvo la oportunidad de entrevistar a Diego Armando Maradona, además de referentes como César Luis Menotti, Carlos Bilardo, el “Roña” Castro, Reutemann, el Turco García y Carlos Bianchi, en una época en la que Necochea se consolidaba como epicentro del deporte argentino.
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Su labor también trascendió la cobertura diaria. Participó en producciones especiales clave para la identidad local, como los álbumes por el aniversario de la ciudad y guías turísticas de alcance nacional. En ese recorrido, estableció vínculos con figuras destacadas como el biólogo Enrique Balech y acompañó trayectorias deportivas completas, como la del nadador Eduardo Otero.
Como en gran parte del periodismo, la vocación tuvo un costo personal. Las largas jornadas, especialmente en la sección Deportes, implicaban fines de semana completos fuera de casa. Jáuregui reconoce que el sostén familiar fue determinante para atravesar esas exigencias de una profesión sin horarios ni pausas reales.
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Hoy, con 65 años y un ritmo más moderado por cuestiones de salud, continúa activo a través de su columna en Ecos Agro y participaciones radiales. Desde esa experiencia, deja un mensaje claro a las nuevas generaciones: aprender, escuchar y adaptarse. “Hay que ser esponjas”, resume.
Después de 40 años, Jáuregui no solo construyó una trayectoria. También consolidó un vínculo profundo con Ecos Diarios, al que define como una familia y un símbolo de Necochea. Un recorrido atravesado por la evolución del oficio, pero sostenido siempre por la misma premisa: contar la realidad con compromiso y honestidad.
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