Conflicto en Medio Oriente: Impacto global y alerta en el agro
Según el ingeniero agrónomo y operador comercial Jorge Rucci, la guerra provoca el encarecimiento de los fertilizantes e incertidumbre
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El escenario internacional vuelve a golpear de lleno al campo argentino. La escalada del conflicto en Medio Oriente y sus consecuencias sobre los mercados energéticos ya se sienten en la producción agropecuaria, particularmente en el costo de los fertilizantes.
Así lo explicó el ingeniero agrónomo Jorge Rucci, en diálogo con el programa radial Ecos Agro, donde analizó el impacto de la suba del petróleo y el gas en la cadena productiva. “La urea es un fertilizante nitrogenado indispensable para la agricultura a nivel mundial. Sin ella, no se pueden lograr rendimientos ni calidad”, señaló.
El especialista advirtió que el principal problema radica en el fuerte incremento del gas, insumo clave en la fabricación de urea. “El 70% del costo de la urea está explicado por el gas. Si sube la energía, sube directamente el fertilizante”, detalló.
En ese marco, el conflicto bélico ha generado un efecto dominó. El cierre del estrecho de Ormuz (zona clave para el comercio internacional), sumado a restricciones de exportación por parte de países como Rusia y China, redujo la oferta global y disparó los precios.
“El productor está haciendo números y pensando cómo encarar la siembra de trigo. Lo primero que aparece es la intención de recortar dosis para cuidar márgenes”, indicó.
Sin embargo, esa decisión puede tener consecuencias productivas. Menos fertilización implica menores rindes y posible pérdida de calidad, lo que también afecta la rentabilidad final.
Decisiones agrícolas
Rucci también advirtió sobre un posible cambio en las decisiones agrícolas a nivel global. “En distintos países se está evaluando reducir cultivos que demandan más nitrógeno, como el maíz o el trigo, y pasar a otros menos exigentes”, sostuvo.
A pesar de este complejo contexto, Argentina cuenta con una ventaja relativa: alrededor del 60% de la urea que se utiliza en el país es de producción nacional. No obstante, los precios siguen atados al mercado internacional.
“El problema hoy no es tanto el abastecimiento, sino el valor. Nadie puede escapar a los precios globales”, afirmó.
Finalmente, el especialista subrayó que el panorama exige máxima cautela y planificación. “El productor viene de años con márgenes ajustados. Esto suma una nueva dificultad y obliga a tomar decisiones muy finas, tanto técnicas como económicas”, concluyó.
Mientras tanto, el sector permanece atento a la evolución del conflicto internacional, sabiendo que, aunque ocurra lejos, sus consecuencias se sienten cada vez más cerca.
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