“Comprometernos, es intentar construir una sociedad más justa”
Sostuvo Laura Zabala, docente jubilada de Educación Física e integrante de Cáritas parroquial. “Siempre me movilizó la parte social y me encanta el trabajo en red”, añadió.
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Mario Maruca
Redacción
“Cuando elegimos participar y comprometernos en la comunidad, podemos abrir caminos de transformación. En este caso, Dios me invita a poner en práctica los dones que me regaló para intentar construir una sociedad un poco más justa”, resaltó Laura Zabala.
Docente de Educación Física ya jubilada y actual directora de Cáritas de la Parroquia Nuestra Señora del Carmen, la mujer reconoció que “siempre me movilizó lo social y me encanta el trabajo en red”.
Añadió que “estoy acompañando desde hace cuatro años con las actividades de la Iglesia Nuestra Señora del Carmen y desarrollamos tareas en beneficio de las familias más necesitadas, que, en definitiva, es el objetivo de Cáritas, al igual que saber escucharlas”.
Laura explicó durante la charla con Ecos Diarios que “con la labor de Cáritas, estamos acompañando a entre 100 y 120 familias, con alimentos y ropas, pero también escuchando a las personas, acercándoles nuestro oído y esto es algo que me motiva mucho”.
Aclaró que en Cáritas también “hay créditos para emprendedores y para mejorar las viviendas de las familias, que son gestionados a través de la institución de Santa María del Carmen de la Diócesis de Mar del Plata y Cáritas Argentina, y hay otros programadas de salud y educación en marcha”.
El valor de escuchar
Zabala manifestó al respecto que “siempre les digo a las personas que no voy a solucionarles la vida, pero luego de escuchar cada problemática, la gente se siente más aliviada, comparte el dolor o lo que sucede con quien escucha”
Agregó que “hay personas que necesitan que las acompañemos a trabajar en red con otras instituciones de Necochea y eso me gusta mucho, ya que todos no podemos hacer todo y las necesidades son diversas”.
Reconoció que “desarrollar el trabajo en red es algo que me place, derivar, acompañar, buscar una asistencia psicológica para quien lo requiera, asesorar sobre la realización de un documento, entre otras acciones”.
La mujer sostuvo que “me moviliza mucho el trabajo social y de acompañamiento, por eso que también me desempeñé durante 20 años en la Casita de Yipuy, una institución que fundamos con María Canale y otras mujeres interesadas en la problemática infantil y de educación”.
Recordó que “teníamos el servicio maternal y otros tantos proyectos, y me dediqué, especialmente, a lo largo de dos décadas, en la tarea de preparación de adolescentes para la maternidad con la partera, Ethel Eiberman, quien me enseñó mucho y fue realmente algo muy hermoso que compartimos”.
La docencia
Zabala expresó que “como profesora de Educación Física, me desempeñé durante 25 años en distintos establecimientos educativos y también trabajé un largo tiempo en el Gimnasio Palestra, en el área de natación”.
Volvió a señalar que la parte social la tuvo movilizada a cada momento “y por eso que volqué mis horas como docente a las escuelas de la periferia, donde podía hacer algo más que sólo la clase de Educación Física, acompañar y escuchar a los alumnos, por ejemplo”.
Al respecto, también afirmó que “ese momento en que se comparte la clase de Educación Física es maravilloso, ya que es un espacio más relajado, donde podes tener un contacto más cercano con el alumno y conocer la problemática que atraviesa”.
Herramientas para la vida
Laura Zabala considera que su labor profesional se ha relacionado con la materia social. “Cuando elegí estudiar Educación Física sabía que me gustaba la docencia y disfrutaba con hacer deportes, por eso digo que es una carrera que amé y amo en la actualidad, y volvería a optar por esta profesión”, destacó.
Precisó que la clase de Educación Física “brinda distintas herramientas para la vida, aprender a ganar y a perder, frustrarse, compartir, es un momento que permite un vínculo diferente con el alumno. Me ha pasado, de enterarme de una situación de embarazo cuando la familia de la adolescente no lo sabía”.
La profesora de Educación Física jubilada, recalcó que en ese momento “surgió la posibilidad de entrelazar a las jóvenes con la Casita de Yipuy y el proyecto era muy bueno cuando arrancó, ya que las embarazadas podían cursar la materia de Educación Física conmigo y con la partera Ethel Eiberman, en el Centro de Educación Física N° 76, de Quequén”.
Puntualizó al respecto que las chicas participaban “del curso de preparación a la maternidad, cumplían con la materia y yo les ponía la nota para cada escuela en la que asistía la alumna”.
Perfil
La familia, un verdadero baluarte
“Estoy casada hace 28 años con Mario y tenemos dos hijas que, actualmente, viven en Mar del Plata y una de ellas ya se recibió en la carrera de Arquitectura y, la otra, estudia Diseño Industrial y le resta un año para finalizar”, precisó Laura Zabala con orgullo.
Añadió que “estoy jubilada desde hace cuatro años y soy muy inquieta, ya que en todo momento he estado haciendo actividades y considero que es un poco la esencia del profesor de Educación Física”.
Laura se volvió a referir de su labor profesional y de la importancia que tiene con la materia social. “Cuando elegí estudiar Educación Física sabía que me gustaba la docencia y disfrutaba con hacer deportes, por eso digo, es una carrera que amé y amo en la actualidad, y volvería a optar por esta profesión”, concluyó.
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