Extenso corte de luz afectó a Necochea y Quequén y generó múltiples complicaciones
La interrupción del servicio comenzó durante la madrugada y provocó problemas en comercios, viviendas, escuelas y personas electrodependientes.
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Un prolongado corte de energía eléctrica afectó este viernes a gran parte de Necochea y Quequén desde la madrugada, generando complicaciones en comercios, viviendas, establecimientos educativos y en personas electrodependientes que debieron recurrir de urgencia al sistema de salud.
La interrupción del servicio comenzó aproximadamente a las 5 de la mañana, aunque en algunos sectores el suministro se perdió cerca de las 6 o 6.30. Con el correr de las horas, la falta de energía comenzó a impactar en distintas actividades de la ciudad.
En el caso de los comercios, uno de los principales problemas estuvo vinculado con la cadena de frío. Carnicerías, supermercados, heladerías y otros rubros debieron tomar medidas de urgencia para preservar mercadería, ante la incertidumbre sobre cuándo regresaría el servicio eléctrico.
En los hogares también se registraron inconvenientes, tanto por la imposibilidad de utilizar electrodomésticos como por la falta de agua en varios sectores, debido a que las bombas dejaron de funcionar. A esto se sumaron situaciones delicadas vinculadas con personas electrodependientes, algunas de las cuales debieron acudir al sistema de salud para garantizar el funcionamiento de equipos médicos esenciales, como respiradores.
Según se informó, el corte no se originó en la red local sino en el sistema de transporte de energía en 132 kV operado por la empresa Transba. Puntualmente, se produjo un cortocircuito a la altura de la caminera, en la avenida 542, conocida como la avenida de las torres, en Quequén.
En ese sector trabajó personal de la empresa desde las 8 de la mañana. De acuerdo con lo indicado a Ecos Diarios, el problema habría estado vinculado a la intensa bruma marina registrada durante la madrugada. Vecinos y personas que pasaron por el lugar relataron haber visto explosiones y chispazos que se apreciaban a distancia. Incluso, uno de los cables terminó cayendo al suelo, aunque afortunadamente no se registraron heridos.
Desde la Usina Popular Cooperativa señalaron que la falla correspondía al sistema operado por Transba. En un primer momento se estimó que el corte podría extenderse unas cuatro horas, aunque finalmente el servicio recién comenzó a restablecerse cerca de las 15 en Necochea, mientras que en Quequén permanecía interrumpido por más tiempo.
La situación también impactó en el sistema educativo. La Jefatura Distrital dispuso la suspensión de clases a las 8 de la mañana, cuando en muchos establecimientos los alumnos ya habían ingresado. Esto obligó a las escuelas a comunicarse con las familias para que retiraran a los estudiantes. Posteriormente, al persistir la falta de energía y el consecuente problema en el suministro de agua, también se suspendieron las actividades en los turnos tarde y vespertino.
El apagón también generó serias dificultades en las comunicaciones. Sin servicio de wifi en la mayoría de los hogares y comercios, miles de usuarios debieron depender de los datos móviles, aunque la red de Claro se encontraba prácticamente caída o muy debilitada durante buena parte de la jornada. Esto provocó que muchas personas tuvieran inconvenientes para comunicarse o utilizar servicios habituales como Instagram, Facebook y WhatsApp, lo que complicó tanto la actividad laboral como la posibilidad de mantenerse informados o en contacto con familiares.
Más allá de la emergencia puntual, el episodio volvió a poner en discusión la vulnerabilidad del sistema eléctrico frente a fenómenos climáticos habituales en una ciudad costera. Que una intensa bruma marina pueda desencadenar un cortocircuito de tal magnitud plantea interrogantes sobre el mantenimiento y la robustez de la infraestructura de transporte de energía.
Las consecuencias de este tipo de fallas impactan de lleno en la vida cotidiana: desde pérdidas económicas en los comercios hasta situaciones críticas para personas que dependen de equipos médicos. Por eso, cada episodio como el ocurrido este viernes reaviva el reclamo por inversiones y controles que permitan evitar que una situación relativamente común en la región deje durante horas a dos ciudades enteras sin electricidad.
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