Cáncer de colon: una dolencia silenciosa que requiere atención
Detectarlo a tiempo puede mejorar el pronóstico y reducir la mortalidad
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ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ
Para Ecos Diarios
El cáncer de colon es una de las enfermedades oncológicas más frecuentes, pero también una de las que ofrecen las mayores posibilidades de prevención y tratamiento cuando se detecta a tiempo. Sin embargo, en la práctica cotidiana, la mayoría de los diagnósticos se realizan en estadios avanzados, lo que complejiza el abordaje y reduce las probabilidades de curación.
En este contexto, desde el Hospital Municipal “Dr. Emilio Ferreyra” durante todo el mes de marzo se impulsó una campaña de detección precoz, con el objetivo de revertir una realidad que preocupa al sistema de salud local. El cirujano de staff del Hospital Emilio Ferreyra Juan Barrera explicó que “el cáncer de colon es muy frecuente, está entre el segundo y el tercer lugar de los cánceres más diagnosticados tanto a nivel mundial como en Argentina”.
Pero más allá de su incidencia, el problema principal radica en cómo y cuándo se detecta. “Es el cáncer que más operamos en nuestro servicio de cirugía, el de colon y recto. Y la característica es que la mayoría se opera en estadios avanzados, con la enfermedad ya desarrollada”, señaló.
Una enfermedad que puede revertirse
El cáncer colorrectal se origina en el intestino grueso, generalmente a partir de lesiones previas benignas, como los pólipos, que con el tiempo pueden transformarse en malignos. Este proceso suele ser lento y, en muchos casos, no presenta síntomas en sus etapas iniciales.
“Es una enfermedad que afecta principalmente a personas entre los 50 y 75 años y que muchas veces no da ningún síntoma. Hay pacientes que no tienen ninguna molestia y sin embargo pueden estar cursando una lesión inicial”, explicó Barrera.
Además, remarcó que uno de los grandes desafíos es justamente detectar la enfermedad antes de que avance. “Nosotros buscamos intervenir en esa etapa previa, cuando todavía no es un cáncer agresivo, cuando puede tratarse de un pólipo o una alteración en la mucosa del intestino”.
El especialista remarcó que el paso del tiempo sin diagnóstico es un factor clave. “El problema es que cuando aparecen los síntomas, muchas veces la enfermedad ya está avanzada. Por eso insistimos tanto en la detección precoz”.
Como respuesta a esta problemática, el hospital desarrolla desde hace tres años un programa de detección precoz que apunta a la población de mayor riesgo.
“A partir de ver que el 85% de los casos que operábamos eran avanzados y solo el 15% eran tempranos, surgió la necesidad de hacer algo distinto”, contó Barrera. “Fue una inquietud que nació en el grupo de residentes y que después tomamos todo el equipo para impulsarla”.
La campaña propone un método sencillo, accesible y no invasivo: el test de sangre oculta en materia fecal.
“Es un estudio muy simple. Se toma una mínima muestra de materia fecal y se analiza en laboratorio para detectar sangre que no es visible”, explicó. “No buscamos la sangre que el paciente ve, sino la que no se ve, la que puede estar indicando una lesión en el intestino”.
Este tipo de sangrado microscópico puede ser la primera señal de una alteración. “Puede estar asociado a un pólipo o a una lesión previa al cáncer. Detectarlo en ese momento permite actuar antes de que se transforme en una enfermedad maligna”, agregó.
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La campaña del Ferreyra
El programa se organiza en dos niveles de atención. El primero se desarrolla en los centros de salud, donde se convoca a la población objetivo.
“Todo el equipo de salud (médicos, enfermeros y trabajadores sociales) invita a las personas de entre 50 y 75 años a participar del programa, aunque no tengan síntomas”, explicó Barrera. Una vez realizado el test, se abren dos caminos posibles. “Si el resultado es negativo, el circuito termina ahí. Pero si es positivo, el paciente es derivado al hospital para continuar con estudios más específicos”.
En ese segundo nivel funciona el consultorio de detección precoz de cáncer colorrectal. “Atendemos los miércoles cada 15 días, donde evaluamos a los pacientes y definimos los pasos a seguir”, indicó
El impacto de un diagnóstico temprano es determinante. “Operar un cáncer en etapa inicial no es lo mismo que hacerlo en una etapa avanzada. Cambia todo: el tipo de cirugía, la recuperación, el pronóstico”, sostuvo el cirujano.
Y añadió: “Detectarlo a tiempo mejora el pronóstico del paciente, disminuye la morbilidad y también la mortalidad asociada a la enfermedad”.
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En esa línea, insistió en la necesidad de cambiar la mirada social sobre este tipo de controles. “Apuntamos a personas que se sienten sanas, que no tienen síntomas. Justamente ahí está la clave: no esperar a sentirse mal para consultar”.
“El año pasado se operaron en el hospital 14 casos de cáncer colorectal de ellos, dos terceras partes fueron avanzados y una tercera parte fue temprano, uno de ellos detectado por este programa de detección precoz y además hubo tres casos más con lesiones premalignas que quiere decir q estaban a punto de transformarse en cáncer de colon que también se detectaron gracias a la campaña”, indicó el especialista
Cabe destacar que este tipo de acciones no se llevan a cabo en todos los hospitales “por eso es fundamental que la gente participe, ya que en conclusión vemos que cada vez se detectan más casos en estadios tempranos y eso disminuye el riesgo de vida de la población”, explicó el entrevistado.
Y agregó para cerrar: “Tenemos herramientas para detectar antes. El desafío es que la población las utilice”.
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