“Ayudar al prójimo, te enriquece como persona y te abre la cabeza”
Afirmó Irma María Antolín, conocida como “Mary”, quien realiza una tarea comunitaria en el Centro Cristiano Nueva Vida. “Hay mucho odio en la sociedad, que no conduce a nada”, acotó.
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Mario Maruca
Redacción
“Abrazar hace bien”, es una frase relacionada con la organización no gubernamental denominada “Sopa de Letras” del Centro Cristiano Nueva Vida, que tiene como referente nacional al pastor Guillermo Prein.
Irma María Antolín es parte de esa institución que se ocupa de llevar adelante tareas sociales. “Asistimos a familias con viandas, prendas de vestir y con otras posibilidades que la entidad tiene en determinado momento”, expresó en el inicio de la conversación con Ecos Diarios.
Reconoció que se recibe la “ayuda de la gente porque los colaboradores saben que lo donado llega a su destino, especialmente, a las personas que necesitan de esa solidaridad comunitaria”.
La mujer aclaró que “no contamos con ningún tipo de aporte económico de parte del gobierno y todo lo colectado por los integrantes de nuestra Iglesia de Fe y Milagros, es volcado luego a los más carenciados, quienes están en situaciones muy complejas”.
Un número importante
Conocida entre sus amigos y allegados como Mary Antolín, agregó que “se asisten a entre 40 y 50 familias, en realidad, el número va variando según los tiempos e, inclusive, se incrementa, especialmente, en la franja de niños y ancianos, quienes son los más vulnerables”.
La vecina de Necochea consideró que “nuestro eslogan de trabajo es señalar que cuando uno abre su mano para dar, tiene su mano abierta para recibir porque Jesús siempre ofrece su recompensa”.
Al respecto, puntualizó que el propósito solidario de nuestra comunidad es “asistir a quienes están en soledad y precisan contención, como también a aquellas familias que han sufrido la pérdida de un ser querido y la están pasando mal”.
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Un ida y vuelta
Mary Antolín sabe de situaciones comprometidas de la vida y de tropiezos, ya que le tocó quebrar económicamente con una fábrica de producción textil y pasó necesidades, como a cualquiera le puede suceder.
“Quienes me tendieron una mano espiritualmente y brindaron amor y contención, fueron los miembros de una iglesia evangélica de Necochea, entonces, considero que lo que uno recibe, ahora lo tiene que devolver”, afirmó la mujer.
Añadió que “en estos momentos estoy con el compromiso asumido ante el Centro Cristiano Nueva Vida, que lleva adelante una intensa labor social, como la historia de Jesús lo indicaba”.
Antolín explicó además que “también mi trabajo diario es parte de esa responsabilidad, ya que debo sostener a mi familia y esa situación la tengo bien en claro, pero ayudar al prójimo, te permite enriquecer interiormente como persona y te abre la cabeza”.
Odio en la sociedad
La dirigente comunitaria aseguró que son tiempos difíciles los que se transitan “con mucho odio en la sociedad, hay ira, frustración, violencia y enojo, maltrato hacia el otro y prejuzgamientos, pero nosotros no somos nadie para prejuzgar a la persona que está a nuestro lado”.
Reconoció que en la actualidad “existe mucha bronca en la comunidad, hay una exaltación del odio y de la violencia que no conducen a nada, por eso, recordamos los mandamientos fundamentales de Dios que dicen: ‘Amarás a Dios con todo tu corazón y amarás a tu prójimo como a vos mismo’, eso es lo que yo practico”.
Perfil
Irma María Antolín es una referente de la industria textil de Necochea y su trayectoria de trabajo la avala. “Llevo 43 años en lo que es telas y hubo un tiempo en que elaboraba prendas de cuero, y hemos abarcados diferentes rubros”, precisó la entrevistada.
Añadió que “desde hace unos diez años, con mi hijo Nahuel, nos abocados a lo que es indumentaria laboral para docentes, profesionales de la Medicina, gastronómicos, etcétera, nos dedicamos a realizar los uniformes y también buzos de egresados”.
Otros tiempos
Mary recordó también que allá por la década de 1990, “teníamos una pyme en Necochea y generamos diez puestos de trabajo, inclusive, tercerizamos las labores a dos talleres textiles de Mar del Plata, sin embargo, cuando ingresó al país lo importado, ese funcionamiento comercial se perdió”.
La mujer aseveró que “me resisto a importar, pero reconozco que hay situaciones en las cuales debo adquirir telas importadas por las políticas económicas existentes”.
Acerca de los servicios que se ofrecen a los clientes, enumeró que “hemos incorporado diversas propuestas como bordados, estampados, diseños, etcétera, ya que nos actualizamos en forma permanente”.
Hijo y socio
Sobre su acotada familia, Antolín manifestó que “con mi hijo Nahuel somos socios en el negocio y también tengo a mi nieto Eloy, quien reside en este momento en la ciudad de Ayacucho, pero tengo esperanzas en que, dentro de algún tiempo, estará acompañando a su papá en el trabajo”. ////
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