Arte y arqueología unidos en la muestra “Trashumantes”
La exposición, reúne obras de una investigación entre las sierras y la costa
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ROCÍO MAGALÍ SÁNCHEZ
Para Ecos Diarios
La muestra “Trashumantes” se inauguró anoche en el Centro Cultural de Necochea y Biblioteca Popular Andrés Ferreyra, donde permanecerá abierta al público hasta el 23 de abril. La propuesta reunió los resultados de un extenso proceso de investigación que combinó prácticas artísticas contemporáneas con el trabajo arqueológico en el sistema serrano de Tandilia.
Con curaduría de Alejandra Veglio y coordinación junto a Mariano Colombo, el proyecto se gestó a partir de una residencia de artistas que se desarrolló a lo largo de aproximadamente un año, involucrando trabajo de campo en sitios arqueológicos de Tandil, Barker, Claraz y la zona de médanos de Necochea. Allí, artistas e investigadores se sumergieron en una experiencia que vincula el arte y la ancestralidad del territorio bonaerense.
Arte y arqueología
“Este es un trabajo que se inicia en 2024 como un proyecto de investigación propio”, explicó Veglio. “Empiezo a interesarme en la materialidad de las sierras, en las piedras, y al conectarme con arqueólogos de la ciudad me empiezo a interesar por las culturas que habitaron este territorio antes que nosotros, culturas nómades que se trasladaban de la sierra hasta la costa”, agregó.
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La curadora remarcó que el proceso implicó un desplazamiento tanto físico como conceptual: “Decidimos trabajar junto a Mariano Colombo en un proyecto que incluía una residencia de artistas. Hicimos tres visitas a sitios arqueológicos en las sierras de Tandil, en zonas cercanas a La Numancia, Barker y Claraz, y también en médanos de Necochea”.
Ese recorrido fue central en la construcción de la muestra. “En estas prácticas que fuimos realizando entre las sierras y la playa, hubo lecturas de mucho material bibliográfico, compartimos la técnica de talla original que utilizaban estas culturas nómadas, y finalmente concluimos con la realización de obra en un sitio específico en la Sierra del Tigre”, detalló.
Y agregó: “De toda esa producción hay un registro audiovisual que forma parte del material exhibido. Decidimos hacer esta muestra tratando de traer la experiencia de la producción artística en la sierra, aun sabiendo que es imposible. No se trata de interpretar la ancestralidad de la Pampa, sino de dejarnos atravesar por nuevas miradas en relación a lo indígena en la región”.
En ese sentido, la curadora subrayó que el proyecto implicó también una revisión crítica: “Aprendimos mucho, sobre todo porque tuvimos que realizar una descolonización, si se quiere, para cambiar la mirada que tenemos sobre lo indígena”.
El material exhibido
La exhibición reúne obras, registros audiovisuales y dispositivos de investigación producidos por un equipo integrado por artistas, un arqueólogo y una historiadora del arte.
Entre los artistas participantes, Sebastián Serqueira compartió su experiencia dentro del proceso, destacando el impacto de lo vivencial por sobre lo conceptual: “Lo que más me interpeló fue lo sensorial. El diálogo que tiene el cuerpo con el territorio en sí. Más que lo visual, lo más importante era lo sensorial”.
Esa impronta se tradujo directamente en su obra, una pieza de gran escala que invita a ser recorrida: “Lo que hice fue imaginar las caminatas de los primeros pobladores, que trasladaban piedras o elementos de un lugar a otro, caminatas de muchos kilómetros y de muchos días. Entonces me empecé a imaginar los paisajes, el clima, el paso del día a la noche”.
El resultado fue una pintura de aproximadamente 110 metros de extensión. “Es una tira larga, una pintura para caminar. Más que para ver, es para caminar”, explicó. La obra propone un desplazamiento que acompaña el tránsito desde el mar hacia las sierras, atravesando distintos paisajes y condiciones atmosféricas.
Serqueira también valoró el carácter colectivo del proyecto: “Éramos artistas de distintos palos: arte contemporáneo, video, objeto, poéticas distintas. Lo interesante era ver cómo un mismo tema generaba abordajes tan diferentes. Ninguna obra parecía tener coherencia con la otra, pero cuando las veías juntas, parecía que las había hecho un mismo artista”.
En esa diversidad de lenguajes reside uno de los núcleos de Trashumantes, donde la experiencia compartida en territorio funciona como hilo invisible que conecta las producciones. “Fue un trabajo muy rico en cuanto al diálogo con otros artistas y la vivencia en el lugar”, agregó.
El equipo de artistas/investigadores se completa con Jorge Bernal, Marcos Calvari, Diego Conti, Magalí Francia, Maite López Poulsen y Vale Sánchez.
La muestra, entonces, no sólo mostró resultados, sino que condensó un proceso de investigación que entiende la práctica artística como forma de conocimiento.///
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