Apareció el fundador de Gativideo y contó cómo inventaba los títulos en español para las películas de Hollywood
Luis Scalella, fundador de Gativideo, recordó en una entrevista cómo decidía los nombres con los que algunas de las películas más famosas de Hollywood llegaban a la Argentina. No siempre eran traducciones literales: muchas veces directamente los inventaban.
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Para varias generaciones de argentinos, el título en castellano de una película quedó tan grabado como sus protagonistas o sus escenas más recordadas. Pero detrás de muchos de esos nombres no había una traducción palabra por palabra del título original, sino una decisión pensada específicamente para el público local.
Luis Scalella, fundador de Gativideo, contó cómo funcionaba ese proceso durante una entrevista realizada por Fede Carestía para El Living de NewsDigitales, donde repasó la historia de una de las empresas más emblemáticas de la era del VHS en Argentina.
Scalella explicó que, al trabajar con películas extranjeras, los títulos podían adaptarse cuando consideraban que una traducción literal no era la mejor opción. El objetivo era encontrar un nombre que funcionara en castellano y que resultara atractivo para el público.
De esa manera, algunas películas llegaron a los videoclubes argentinos con títulos que se alejaban considerablemente de sus nombres originales. Con el tiempo, esas adaptaciones terminaron formando parte de la cultura popular y para muchos espectadores argentinos se volvieron los únicos nombres con los que conocieron esas películas.
Un caso emblemático es Home Alone, que en Argentina se convirtió en Mi pobre angelito. Algo similar ocurrió con Die Hard, conocida como Duro de matar, o The Hangover, que llegó como ¿Qué pasó ayer?.
También están otros clásicos como The Sound of Music, que fue bautizada La novicia rebelde, o Eternal Sunshine of the Spotless Mind, que en castellano se conoció como Eterno resplandor de una mente sin recuerdos.
El universo Gativideo
Durante la entrevista, Scalella también recordó los orígenes de Gativideo y cómo la compañía pasó de ser una empresa pequeña a convertirse en uno de los grandes nombres de la distribución de películas en Argentina.
La historia comenzó cuando Scalella y su socio Enrique Cerezo, actual presidente del Atlético de Madrid, comenzaron a trabajar en la adquisición de derechos de películas para América Latina. La empresa inicialmente se llamaba Legal Video, pero una cuestión impositiva vinculada a una resolución en San Luis terminó derivando en el nombre Gativideo.
El propio Scalella admitió que el nombre no le gustaba demasiado. Sin embargo, Gativideo terminó convirtiéndose en una marca reconocible para millones de argentinos.
También contó el origen de otros dos elementos que quedaron asociados para siempre con la empresa: el famoso logo, inspirado en los títulos de Star Wars, y la música que acompañaba las presentaciones de los videos, entre ellas la recordada melodía de Kenny G.
Una época
Gativideo llegó a tener más de 200 empleados y manejó la distribución de Disney, Fox y numerosas películas independientes. Su principal negocio era el alquiler de VHS, en una época en la que los videoclubes eran parte habitual de la vida cotidiana.
Con la llegada de internet, el crecimiento de la piratería, el cable y posteriormente el DVD, aquel negocio comenzó a desaparecer. A comienzos de los 2000 los videoclubes empezaron a cerrar y Gativideo dejó de editar películas.
La entrevista de NewsDigitales recupera así la voz de uno de los protagonistas de aquella época y permite conocer algunos detalles detrás de una marca que, para muchos argentinos, quedó asociada para siempre con la experiencia de elegir una película, llevarla a casa y rebobinarla antes de devolverla.
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