Aclarar la mente através de la enseñanza del Yoga
Vidya Devi hizo una paradoja de intentar verla la luz de un foco en una pecera y qué pasa cuando el agua se agita
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La mente humana está en constante movimiento. Pensamientos, preocupaciones, recuerdos o suposiciones aparecen de manera permanente y muchas veces generan ansiedad o confusión. Para la profesora Vidya Devi, fundadora de la escuela Natha Yoga, comprender cómo funciona ese proceso es el primer paso para encontrar calma interior.
Durante su columna en el programa radial Desde Temprano, por FM 97.9, Ecos Radio, la referente del yoga explicó que una de las enseñanzas centrales de esta disciplina milenaria tiene que ver con aprender a observar y ordenar la mente.
“El yoga es el cese de las fluctuaciones de la mente”, señaló al recordar una de las definiciones más conocidas de esta práctica espiritual, vinculada a las enseñanzas del sabio Patanjali.
Según explicó, esas fluctuaciones son los pensamientos que aparecen de manera desordenada y que terminan condicionando la realidad que cada persona experimenta. “La mente es la que condiciona tu realidad. O sea, vos lo que pensás inevitablemente se transforma en realidad”, sostuvo.
Para explicar este fenómeno, Vidya utilizó una imagen simple pero muy gráfica. “Imagínate que tenés una pecera y en el fondo hay un foquito. Si el agua está calma, vos ves la luz perfectamente. Pero si alguien agita el agua, esa luz se distorsiona”, ejemplificó.
En esa metáfora, el agua representa la mente y la luz simboliza la claridad interior. Cuando los pensamientos se agitan —como el agua de la pecera— la percepción de la realidad se distorsiona.
“No vas a ver la luz tal cual es. Vas a ver un montón de cosas que no son el foquito, pero vas a creer que que es él”, explicó.
Para la profesora de yoga, ese fenómeno ocurre constantemente en la vida cotidiana. Las interpretaciones apresuradas, las suposiciones o el exceso de pensamientos pueden generar conflictos o malentendidos.
“Un simple mensaje de WhatsApp puede interpretarse de miles de maneras, y ahí empiezan los líos”, señaló.
En ese sentido, destacó que la práctica de esta disciplina y la meditación no buscan eliminar los pensamientos —algo imposible— sino aprender a observarlos sin quedar atrapados en ellos.
“La naturaleza de la mente es pensar. No podemos ir en contra de eso”, explicó. “Pero cuando los pensamientos nos abruman, lo primero es aprender a observarlos”.
Una de las técnicas más simples, según contó, consiste en cerrar los ojos durante unos minutos y mirar los pensamientos como si fueran nubes que pasan por el cielo.
“Los observás y los dejás pasar. La trampa de la mente es que quiere que te enganches con uno y empieces a pensar”, explicó.
También remarcó que la mente tiene la capacidad de modificar el estado emocional a través de los pensamientos. Cambiar una idea negativa por otra positiva puede influir directamente en el funcionamiento del cerebro y del cuerpo.
“El cerebro es un procesador de datos y no distingue si lo que estás pensando es real o no”, afirmó.
Por eso, entrenar la mente —del mismo modo que se entrena el cuerpo— es una de las claves del yoga. Para Vidya, ese entrenamiento cotidiano permite recuperar la calma interior y volver a ver con claridad esa “luz” que, como en la pecera, siempre está presente en el fondo de la mente.///
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