“Acá hay un sesgo ideológico en contra de los trabajadores”
El dirigente de Aefip y de la CGT cuestionó la reforma laboral y reclamó un debate amplio, con diálogo real entre el Estado, las empresas y los trabajadores.
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Pablo Flores, secretario General de la Asociación de Empleados Fiscales e Ingresos Públicos (Aefip) e integrante del Consejo Directivo de la CGT, expresó un contundente rechazo a la reforma laboral impulsada por el Gobierno nacional. En diálogo con el programa Punto de Vista, que se emite por Ecos Radio, el dirigente sindical afirmó que el proyecto “tiene una mirada cerrada, ideológica y regresiva” y advirtió que su aplicación significaría un retroceso en materia de derechos laborales.
Flores sostuvo que la iniciativa no apunta a mejorar las condiciones de empleo ni a generar trabajo de calidad, sino que avanza sobre conquistas históricas del movimiento obrero. En ese sentido, remarcó que cuando una reforma no contempla de manera prioritaria a los trabajadores, termina beneficiando al sector que concentra mayor poder dentro de la relación laboral. “Los trabajadores son la parte más débil de esta cadena y, sin embargo, es sobre ellos donde recaen los principales ajustes”, señaló.
El dirigente también cuestionó y dijo que “acá hay un sesgo ideológico en contra de los trabajadores”, explicó que es claramente favorable a los empleadores y a los grandes grupos económicos. A su entender, la reforma no amplía derechos ni genera nuevas oportunidades, sino que profundiza un modelo que tiende a la precarización laboral y al debilitamiento de las garantías existentes. En ese marco, confirmó que el movimiento obrero ya resolvió impulsar medidas para la movilización del 18 de diciembre en todo el país, con gran concentración a Plaza de Mayo en Capital Federal.
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Flores advirtió además que algunos de los puntos incluidos en la reforma afectan de manera directa a la estructura sindical, avanzando sobre herramientas fundamentales como la negociación colectiva, los convenios de trabajo y el sostenimiento de las organizaciones gremiales. “Esto se parece más a una reforma sindical que a una reforma laboral”, afirmó, y aclaró que los sindicatos no representan privilegios dirigenciales, sino estructuras que brindan servicios, generan empleo y defienden derechos.
Diálogo entre los actores
Uno de los ejes centrales del planteo de Flores fue la ausencia de ámbitos reales de diálogo para discutir una reforma de semejante alcance y declaró que “los países que han salido adelante, tienen diálogo entre los actores sociales”. Según explicó, no existió una instancia genuina de intercambio entre el Gobierno, los trabajadores y el sector empresario que permitiera debatir, consensuar y corregir los aspectos más sensibles del proyecto. Para el dirigente, avanzar sin ese consenso implica imponer una visión unilateral que inevitablemente genera conflicto social.
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Flores remarcó que en los países con economías desarrolladas el diálogo tripartito es una herramienta clave para construir acuerdos duraderos, equilibrados y beneficiosos para todos los sectores. En cambio, señaló que en la Argentina se avanza con reformas sin escuchar a quienes representan a millones de trabajadores. “Sin diálogo no hay reforma posible que sea virtuosa”, afirmó, y advirtió que excluir a los actores sociales del debate solo profundiza la desconfianza, la conflictividad y la inestabilidad laboral. Desde su perspectiva, cualquier modificación del sistema laboral debería partir de un proceso amplio de discusión, que contemple las realidades de cada actividad productiva y tenga como eje central la defensa del empleo y de los derechos adquiridos.
Finalmente, Flores alertó que la reforma podría profundizar la informalidad y la precarización, en un contexto económico ya complejo. Recordó que experiencias recientes demostraron que los cambios aplicados no mejoraron la situación de los trabajadores ni del empleo. En ese escenario, aseguró que el movimiento obrero no da la discusión por perdida y que continuará reclamando diálogo, consenso y políticas que prioricen a los trabajadores, tanto en la calle como en el ámbito institucional.///
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